Hacerle la cama a un entrenador es tan viejo como el deporte mismo. Y si no que se lo pregunten a Jasok Kidd, que tras ser despedido ha visto como Milwaukee Bucks ha ganado cinco de sus últimos seis encuentros. La última, la pasada madrugada ante los Knicks, con el aliciente añadido de que la franquicia de Wisconsin recuperó a la que hace unos años estaba llamada a ser una de las estrellas de la NBA: Jabari Parker.

El que fuera número 2 del draft de 2014, uno de esos jóvenes que parecían haber llegado desde el futuro, llevaba sin jugar un año después de romperse la rodilla por segunda vez en febrero de 2017. Tras una dura recuperación, el alero completó una vuelta esperanzadora, con 12 puntos y 3 rebotes en apenas 15 minutos en cancha.

Ya de la mano de Prunty, asistente de Kidd que en principio se quedará como entrenador hasta final de temporada, y con la aportación en juego y anímica de Parker, los Bucks esperan acabar de enderezar el rumbo. La intención, terminar de dar el paso que llevan años anticipando, para pasar de ser un equipo más del Este, a ser uno de los aspirantes.

Mientras averiguan el nivel que puede alcanzar Jabari Parker después de dos graves lesiones, el equipo sabe que, al menos, puede seguir agarrándose a su estrella actual. Porque después de un inicio escandaloso, Giannis Antetokounmpo ha desaparecido de los radares, quizá también por falta de continuidad, pero sigue completando una gran temporada y se demuestra capaz de ganar partidos sobre la bocina, como el de ayer.

Como no todo podían ser buenas noticias en Milwaukee, por otra parte conocieron que perderán al último rookie del año Malcom Brogdon para los próximos dos meses. Con un poco de suerte, lo recuperarán para el tramo final de temporada y llegará a tiempo para competir en los playoff. Ahora mismo marchan sextos en el Este y tienen en su mano acabar de conjuntar las piezas para dar guerra en las eliminatorias por el título.

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