En 1997, el esteta de la violencia John Woo dirigió un delirio llamado Face/Off, en el que los personajes de John Travolta y Nicholas Cage intercambiaban sus caras y, con ellas, sus vidas. La confusión consiguiente es similar a la que se puede vivir desde ya en el vestuario de los Cleveland Cavaliers, que en apenas 30 minutos ha cambiado media plantilla en una orgía de traspasos que ha dejado la NBA loca.

En algún lugar de Boston, mientras tanto, (casi prefiero otro escenario: a los postres sin licores de una reunión de exalumnos de Brigham Young, muy blancos y muy mormones), el mánager general de los Celtics Danny Ainge ríe muy fuerte mirando al cielo y acariciando un gato cuyo pelo haría palidecer al mejor jersey de ancora. Hace unos meses, había quien se preguntaba quién había ganado el traspaso Isaiah Thomas-Kyrie Irving. Ahora, IT está camino de Los Ángeles Lakers, cambiado por dos suplentes de un equipo normalito tirando a mediocre de la NBA. Además, Jae Crowder, que también fue incluido en el movimiento a los Cavs, busca piso en la alma máter de Ainge, Utah.

Los Cavaliers, envueltos en una crisis de resultados que sólo es menos mala que el ambiente de su vestuario y la relación pasivo agresiva de LeBron James con la directiva, han cambiado a Isaiah Thomas, Crowder, Channing Frye, Iman Shumpert, Derrick Rose y (oh dios mío) Dwayne Wade por Jordan Clarkson, Larry Nance Jr. (hijo de un mito de los Cavs en los finales de los 80), George Hill y Rodney Hood. La remodelación de la plantilla quiere hacerle un guiño a LeBron James, por más que los Cavs hayan decidido por el camino mandar de vuelta a Miami al mejor amigo del Rey por nada.

No todos lo han entendido. Clarkson y Nance (el primero aspira a ser sexto hombre de la temporada, el segundo peleará siquiera por tener minutos en Cleveland) cuestan más dinero del que liberan, y además permite su salida permite a los Lakers hacer sitio en su masa salarial para fichar… posiblemente a LeBron James. Rodney Hood era suplente en Utah Jazz y tiene problemas para mantenerse sano, y cuando no lo está no es el anotador más regular del mundo. George Hill, que debía de estar bastante aburrido en ese agujero negro llamado Sacramento Kings, es un sólido base veterano que puede ayudar a LeBron, pero parece complicado que estos movimientos cambien de manera drástica el rendimiento de los Cavs. A LeBron le han sacado del medio a Isaiah Thomas después del fiasco de su llegada a cambio de Kyrie Irving. Apenas ha podido jugar 15 partidos con los Cavs, tirando con los peores porcentajes de su carrera (apenas 35% en tiros de campo, de ellos 26% en triples), con él en la pista un desastre en defensa. Parece claro que los Cavs no han sabido calibrar la gravedad de los problemas de cadera de Thomas, que ya le impidieron terminar la pasada temporada con los Celtics. La salida sentimental de Channing Frye, preferido de la grada y podcaster de nivel, queda casi en una anécdota. “Bussiness is bussiness“, dice el triplista gigante.

La nueva dirección deportiva de Cleveland (tras la traumática salida de David Griffin en el mercado anterior) parece decirle a LeBron que lo siente, que se equivocaron. ¿Será suficiente para que James ejerza la opción de su contrato por 35 millones para seguir en los Cavs? Le queda media temporada para ver cómo va la cosa en un vestuario que en un parpadear, ya no tiene nada que ver con el de antes.