La temporada NBA nos está dejando grandes historias, individuales y colectivas. Una de ellas es el descalabro de los Cleveland Cavaliers, que afronta el ocaso de esta época triunfal. Las sensaciones del equipo son tan malas que los Cavs han conseguido que un equipo en el que está LeBron James no sea el máximo favorito en la Conferencia Este. La marcha de Kyrie Irving, la falta de adaptación de Thomas, la lesión de Kevin Love, el mal ambiente en el vestuario, las diez derrotas en los últimos 15 partidos… demasiadas vías de agua en una nave que ya iba a la deriva. Hasta la pasada madrugada.

Los Cavaliers recibían a Minnesota Timberwolves, cuartos de la Conferencia Oeste, después de dos derrotas consecutivas. Y la gente del Quicken Loans Arena asistió a un nuevo golpe sobre la mesa de LeBron James. El Rey, que en los últimos encuentros había dado la sensación de dejarse ir por primera vez en su carrera, tiró de orgullo para echarse el equipo a la espalda y completar una actuación monstruosa.

Puede que picado por los últimos rumores que ya lo sitúan fuera de la franquicia al acabar el curso, James firmó un triple doble jugando 48 de los 53 minutos, ya que el encuentro se fue a la prórroga. 37 puntos, 15 asistencias, 10 rebotes con una espectacular eficacia en el tiro, firmando un 16 de 22 en tiros de campo, incluido un 5 de 7 desde la larga distancia.

Por si eso no fuera poco, él mismo se encargó de ganar el encuentro en las dos últimas jugadas de la prórroga. Primero, en su propio aro. Con empate en el marcador y a falta de tres segundos, le puso un gran tapón a Jimmy Butler para recuperar el balón y asegurarse, al menos, un nuevo tiempo extra. No era su plan. A falta de un segundo recibió el balón desde su propio campo y ante el mismo Butler completó un movimiento maravilloso para anotar la canasta ganadora sobre la bocina.

Puede que los Cavaliers no sean el equipo de los últimos años, puede que hayan cedido terreno ante Boston Celtics y Toronto Raptors, pero LeBron James ha querido recordarnos a todos que, mientras él este ahí, sería una irresponsabilidad descartar a Cleveland como uno de los aspirantes al trono de la conferencia. A todo el que lo haga, que sepa que puede tener que replantearse sus prejuicios cuando llegue mayo.

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