La NBA está muy ocupada con el cierre del período de traspasos y con la crisis radionovelada de los Cleveland Cavaliers. Es demasiada jugosa la historia de LeBron James y compañía perdiendo partido tras partido, dejando pésimas sensaciones grupales y arrojando serias dudas de la continuidad del considerado segundo mejor de la historia, incluso esta misma temporada. Por eso, pasa un poco de tapadillo que los Golden State Warriors, los actuales campeones y favoritos indiscutibles no ya para repetir, si no para arrollar, haya perdido tres de sus últimos cuatro partidos, su defensa haya perdido eficacia y su banquillo sea un lastre. Suenan las primeras (aunque por ahora tímidas) alarmas en la bahía de Oakland.

La última derrota en casa ante los Oklahoma City Thunder, un partido en el que los Warriors no tuvieron opción en ningún momento, acentúa el bache de juego de los californianos. “Estamos atravesando por una fase complicada. Saldremos de ella”, se limitó a decir Steve Kerr, que viene avisando de algunos síntomas que su equipo viene mostrando y que, hasta nuevo aviso, se asociaban a la relajación, a la escasa motivación, o simplemente a despistes y cansancio mental. El caso es que equipos buenos como los Thunder y otros no tanto como los Utah Jazz le han dado contundentes palizas a los Warriors, que son incapaces de contener la sangría de pérdidas de balón en los últimos partidos.

Desde Navidad, cuando consiguieron un claro triunfo sobre los Cavaliers que parecía rubricar su superioridad sobre su gran rival, la defensa de Golden State es la sexta peor de la NBA. Preocupa también el bajo nivel de Andre Iguodala, el sexto hombre de las últimas temporadas. Preocupa que no anoten Shaun Livingston, ni Patrick McCaw (al que mandan ahora al equipo de G League), ni que las múltiples rotaciones en el puesto de pívot estén dando escaso resultado. El equipo suele solucionar los partidos a base de rachas incontenibles, pero cuando eso no sucede está sufriendo para superar a los mejores de la NBA. Los Houston Rockets creen que pueden superar a los Warriors en una serie de play offs.

Los nervios empiezan a aflorar. Ante los Thunder, Draymond Green volvió a ser expulsado por dos técnicas. Los Warriors es el equipo con más técnicas pitadas de la NBA. Kevin Durant es el segundo jugador que más ha sido castigado por los árbitros después de Green. Golden State tendrá que estar en su mejor nivel para ser primero en el Oeste ante la pujanza de los Rockets.

Después de la complacencia, la relajación y el despiste, la siguiente excusa para los campeones es la espera del parón del All Star para descansar la cabeza y las piernas. La competencia espera una mínima bajada de nivel para intentar darle emoción al pronóstico más claro del deporte mundial.

No Hay Más Artículos