Hacía tiempo que no os contábamos nada sobre Markelle Fultz y pensamos que necesitábais una actualización. A ver, que tampoco es que hubiera nada nuevo que decir, pero por más tiempo que pase resulta difícil de asumir que el número 1 del draft de la NBA, un proyecto de estrella, siga prácticamente inédito. Desde el 23 de octubre, en Detroit, no juega un solo minuto, sin que su equipo, los Philadelphia 76ers, hayan sabido explicar muy convincentemente el porqué. Se nos ha dicho que le dolía un hombro, que había cambiado su mecánica de tiro a canasta y, ahora, para sembrar todavía más misterio, se nos cuenta que “hay siempre una posibilidad de que vuelva pronto y una posibilidad de que no juegue más en todo el año”. Estas son palabras de Bryan Colangelo, general manager de la franquicia, que hemos traducido literalmente del inglés, pero que también podíamos haber interpretado como “por un lado ya ves y por otro qué quieres que te diga”; o “si ya saben cómo me pongo, para qué me invitan”; o “no he drafteado un rookie sano en mi vida, Hulio”. La cosa empieza a ser de reír por no llorar.

Colangelo contó más a la prensa de Philadelphia. Contó que, como en el dilema de la gallina y el huevo, no saben si el cambio en la forma de lanzar de Markelle Fultz causó su lesión en el hombro o si fue su lesión en el hombro la que le cambió la forma de lanzar. Contó que el novato tiene que reconstruir por completo la memoria muscular de su mecánica de tiro. Y contó que, actualmente, Fultz no puede lanzar a canasta fuera de la pintura. Dicho de otro modo: el más deseado de entre todos los jóvenes baloncestistas de Estados Unidos, el anotador letal de la Universidad de Washington, el que metía 23,2 puntos por partido y convertía al menos cuatro de cada diez triples intentados, es incapaz de lanzar desde el tiro libre (nota para el lector: imaginar aquí el meme de un facepalm).

En una temporada en la que han caído lesionadas de gravedad varias de las estrellas de la liga, y en la que nos hemos habituado a las sorpresas con traspasos como el de Blake Griffin o la revolución en los Cleveland Cavaliers, la misteriosa ausencia de las pistas de Markelle Fultz tras solo cuatro partidos disputados deja más cara de pasmo que cualquier otra historia de este curso. La escasa claridad de los 76ers a la hora de hablar del problema y el silencio absoluto por parte del novato, no hacen sino alimentar la especulación y la imaginación de los aspirantes a novelista dispuestos a escribir “La Extraña Historia del Anotador que Olvidó Cómo se Lanzaba a Canasta“. Porque lo de que todo es causa de una lesión ya no se lo cree nadie tras ver hace menos de una semana al muchacho machacando el aro y corriendo con soltura en un entrenamiento de su equipo. Eso sí, no le pidáis que lance un tiro libre.