En baloncesto y en casi ningún deporte, se puede aplicar eso de que la primera impresión es la que cuenta. Además de ser el eslogan de un perfume viejuno, la frase tiene mucho de superficial. Eso no quita que los fans de los Cleveland Cavaliers estén deseando que sea cierta. Porque a la primera oportunidad que Ty Lue pudo alinear al equipo remozado que se armó en el cierre del mercado de traspasos, el resultado no pudo ser mejor. En cancha de uno de los dos equipos que amenazan su reinado en la Conferencia Este, los Boston Celtics, los Cavs cuajaron una actuación más que convincente (99-121). Y todo arruinando por el camino la noche del homenaje a Paul Pierce, cuyo número 34 pasó a integrar un lugar destacado en el panteón de mitos verdes.

Los Celtics no habían encajado tantos puntos al descanso, ni tantos al final del partido como ante los Cavs, que rompieron el partido en el segundo cuarto y ya no miraron atrás. Piernas nuevas, más frescas y a inercia del que quiere impresionar al jefe hicieron el resto. George Hill demostró desde el día uno que puede ser la pieza que marque la diferencia en la defensa de Cleveland. Jordan Clarkson hizo lo que sabe: anotar desde el banquillo, incluso acertando en el tiro exterior. Rodney Hood fue efectivo y prolífico. Larry Nance Júnior se estrenó con un mate de concurso. Sumado al plus de energía que le ha dado a los Cavs la inclusión del turco Cedi Osman, el subcampeón pareció recuperar su mejor versión. Aunque Osman protagonizase la jugada de la noche, y no precisamente por su acierto…

Osman dio el primer paso de meter más intensidad a los Cavs desde que Lou le comenzó a dar bola. Ahora, LeBron James mira a izquierda y derecha y encuentra más rapidez, más capacidad atlética, mentes algo más despejadas y menos intoxicadas por el veneno de un vestuario que se caía a cachos. James lleva un par de partidos recuperando el nivel que parecía encaminarlo a otro MVP de la temporada. Y todo sin el lesionado Kevin Love. La duda, como casi siempre con los Cavaliers, es si serán capaz de mantener este nivel en el tiempo. Si Clarkson, llegados los play offs, será capaz de ser consistente en el triple. Si Hood se mantendrá sano. Si Larry Nance responde en su estreno en la postseason.

“Es como si todos ya hubieran estado en el equipo antes. Sentimos que tenemos ahora el tipo de jugadores que nos permitan defender a un gran nivel”, expresó un muy satisfecho LeBron James tras el partido. Los Celtics no pudieron anotar 100 puntos ante unos Cavs que desde Navidad son uno de los peores equipos defensivos de la NBA. Para Boston, es momento de reflexionar: vienen de perder ante Toronto Raptors, y ahora de manera clara y en casa ante los Cavs. Y además, arruinaron la noche de Paul Pierce, con Rajon Rondo, Kevin Garnett y Doc Rivers viéndolo en directo. Ni el morbo de Kyrie Irving midiéndose a lo que Cleveland tuvo que amañar para paliar su marcha mantuvo a los Celtics en el partido.