Es complicado saber lo que pensarían las franquicias cuando la NBA decidió aumentar a una semana el parón de la competición para la disputa del All Star. Seguro que los jugadores lo recibieron con alegría. Más tiempo para descansar en un calendario apretadísimo. Pero es posible que ya en su momento hubo entrenadores que anticiparon lo que están a punto de vivir los Utah Jazz. ¿Cómo influirá este frenazo cuando estoy en el mejor momento de la temporada? Tendrán que esperar precisamente una semana para averiguarlo después de marcharse al descanso sumando su undécima victoria consecutiva ante los Phoenix Suns.

Porque ahora mismo no hay nadie más en forma en la liga que los de Salt Lake City. Desde el regreso de Gobert se han mostrado intratables en defensa, como solían, pero también han desarrollado un fluido y vistoso juego de ataque en el que todos brillan. Incluso Ricky Rubio está disfrutando de uno de sus mejores momentos de acierto en el tiro y en la dirección.

Durante esta racha han vencido a Warriors o Spurs, entre otros de los equipos potentes de la competición, y la dinámica es tan positiva que lo han hecho en algunos partidos sin Mitchell o, como en los dos últimos, sin Rubio. Metidos de nuevo de pleno en la pelea por los playoff, el parón supone un frenazo para los Jazz y quién sabe si esa semana sin jugar puede apagar el fuego antes del sprint final del curso.

Pero como esto se trata de un juego de equilibrios, al otro lado de la puerta está Brad Stevens, técnico de los Celtics, que no veía la hora de tomarse un respiro. Porque al equipo de Boston se le está haciendo eterna la temporada regular. La lesión de Hayward y el pletórico inicio de campaña empiezan a pasarle factura a una plantilla con poca profundidad.

Y lo peor es que no sólo pesan las piernas, también la cabeza. En las últimas semanas han visto cómo Toronto Raptors les arrebataba el primer puesto del Este y, por si fuera poco, la completa renovación de los Cavaliers en el último día del mercado a despertado a Lebron James. Su último recuerdo antes de las festividades del All Star será otra paliza ante los Clippers, encajando de nuevo más de 120 puntos en lo que ha sido su tercera derrota consecutiva, otra vez ante su público.

Sólo Irving y Horford siguen funcionando, pero nada queda ya de la maquinaria perfectamente engrasada del primer mes de competición. En el TD Garden esperan que esta semana sirva para reciclarse, cargar las pilas y afrontar el tramo final de calendario recuperando esas sensaciones que lo colocaban como el favorito de la Conferencia no hace tanto.

No Hay Más Artículos