Cuando los New York Knicks decidieron fichar en el mercado de agentes libres a Joakim Noah, muchos pusieron el grito en el cielo, incluso los ya acostumbrados a las decisiones incomprensibles fans de los neoyorquinos. ¿Cómo era posible que Phil Jackson decidiese firmar por 72 millones de dólares hasta el 2020 a un pívot muy mermado por las lesiones, sin juego ofensivo, con problemas de disciplina..? El desastre se veía venir a la velocidad de la luz. Un año y medio después, el cantado final en fracaso de Noah en los Knicks es una realidad tras la pelea entre el francés y el entrenador Jeff Hornacek.

Tras la lesión de Kristaps Porzingis, los Knicks vieron perdidas todas sus opciones de entrar en play off. La intención de la franquicia del Madison Square Garden es perder los máximos partidos posibles para lograr una buena posición en el siguiente draft. En ese escenario, tendría sentido que los Knicks usasen lo más posible a Joakim Noah, un jugador que parece muy superado tras sus lesiones de espalda que han mermado al otrora gran defensor y por sus limitaciones en ataque (incapaz de anotar más allá de dos metros cerca del aro y a poder ser en rebotes ofensivos). Por si fuera poco, los Knicks traspasaron a Willy Hernangómez y vaciaron sus vacantes de pívots. Ni así Noah jugará más en los Knicks. Hornacek usó al francés un rato en un partido ante los Warriors, y tuvo que quitarlo al rato por el desastre que se venía. Noah no se lo tomó bien y en el siguiente entrenamiento se enfrentó al técnico

Ahora Hornacek dice que Joakim Noah no jugará más con los Knicks. “Hemos pasado página. él está listo para pasar página y quizás tener una oportunidad en otro sitio. Es algo que pasó hace unas semanas, lo solucionamos con Jo. Pero no está acabado porque aún está en la plantilla. No hay nada más que decir sobre el tema”, dijo el exescolta de los Utah Jazz. Ni para perder partidos quieren los Knicks a Noah, que aún tiene pendiente cobrar 54 millones en uno de los peores contratos de la historia de la NBA. Con los neoyorquinos, el expívot de los Chicago Bulls apenas ha jugado 7 partidos esta temporada, que empezó con una sanción por dopaje e incluyó un paso fugaz por el equipo asociado en la G-League. Su media de minutos es de 5. No tiene pinta de que ni su querido Tom Thibodeau, tan nostálgico de sus Bulls, lo quiera para algo en Minnesota. 

Los Knicks intentaron desesperadamente deshacerse de Joakim Noah en el fin del período de traspasos, pero nadie picó en semejante marrón. La situación es tan desesperada que incluso aunque los Knicks eliminen al francés con una cláusula que permite prorratear el contrato del pívot, perderán mucho dinero y lastrarán la masa salarial de cara a las próximas temporada. Mientras Noah y Hornacek se tiran los trastos a la cabeza y los Knicks pierden más partidos, Phil Jackson lee filosofía de los indios americanos en algún lugar de Montana.

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