I’m torn” (“Me he roto”). Todos los lectores de labios de Minneapolis y alrededores repiten una y otra vez en bucle el fragmento de vídeo en el que se ve a Jimmy Butler abandonar la pista de los Houston Rockets apoyado sobre los hombros de dos compañeros. Por un instante, la estrella de los Minnesota Timberwolves abre la boca y parece que confirma los peores augurios, aunque no hay certeza de que esas fuesen sus palabras. Ahora mismo la franquicia y los fans aguardan a que las pruebas médicas desdigan el pronóstico del jugador y lo que muestra la repetición de una jugada en la que el 23 de los Wolves apoya de mala manera su rodilla derecha sobre el parqué, se cae y se retuerce de dolor. Si se cumple esa máxima popular de que las lesiones más graves son aquellas que se producen sin mediar la acción de un rival, es posible que Butler se haya desgarrado el ligamento cruzado de su rodilla derecha

Si el escolta de los cuartos clasificados del oeste cae, se añadirá a la larga lista de jugadores all-star lesionados durante esta temporada, en la que ya estaban Porzingis o Cousins. Lo sangrante es que el propio Jimmy G Buckets decidió no jugar un solo minuto en el pasado All-Star Game alegando que necesitaba descanso y provocando los comentarios perplejos de jugadores como Lou Williams que se quedaron sin sitio en el equipo de las estrellas para después ver cómo una de ellas elegía pasarse el partido entero en el banquillo sin sacarse el chándal (Butler decidió retarlo para demostrarle quién es un jugador de nivel all-star) . Se ve que ese descanso no fue suficiente. 

Si Jimmy Butler cae lesionado de gravedad, Tom Thibodeau perderá no solo a la figura de su equipo, que anota 22,4 puntos de media por encuentro. Sobre todo perderá al ejemplo, a la vara de medir de esfuerzo en defensa y en ataque con la que el entrenador de los Wolves le saca los colores a las jóvenes figuras Karl-Anthony Towns y Andrew Wiggins cada vez que racanean una gota de sudor en una posesión. “Solo espero que no esté mal”, se resignó el técnico al final del encuentro en Houston.

El partido, por cierto, lo perdieron 120-102 los de Minnesota en la ciudad natal de Butler, un tejano de pro. El escolta se lesionó cuando restaban tres minutos para finalizar el tercer cuarto y su equipo aún intentaba plantarle cara a los Rockets, vencedores gracias a los 31 puntos de James Harden. La Barba acudió al vestuario visitante al final del encuentro para interesarse por la situación de la estrella rival, a la que antes de abandonar la pista le dijo “Eres un guerrero, una bestia”. 

Antes de la lesión, el encuentro servía para medir las aspiraciones de los de Minnesota, cuartos en la clasificación de la Conferencia Oeste, amenazando incluso el tercer puesto de San Antonio Spurs, y destinados por fin a regresar a playoffs. Houston, el equipo con el segundo mejor récord de toda la NBA, parecía una buena piedra de toque para imaginar la capacidad de dar guerra del joven grupo de Thibodeau. Pero si la lesión de Butler termina por ser tan grave como pareció, quizás los Timberwolves tengan que empezar a mirar la clasificación de otro modo desde ahora y hasta el final de la temporada regular. Deberán bajar la vista y ver que entre su cuarto puesto y el noveno de Los Ángeles Clippers, el primer equipo fuera de la post-temporada, median solo cinco partidos de distancia. 

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