La colisión con un autobús en el momento de incorporarse a una autopista en Aspen, el famoso retiro vacacional de las Montañas Rocosas en el estado de Colorado, fue la causa de la muerte en accidente de tráfico de Dan Fegan en la mañana del domingo 25 de febrero. Fegan, de 56 años de edad, era uno de los personajes más famosos de la NBA que no pisan el parqué. Su nombre llegó a ser el más respetado entre los agentes de jugadores, una garantía de un contrato millonario para aquellos que pagaban por hacerse con sus servicios. A él acudió Ricky Rubio cuando era el talento más excitante de Europa para que guiase sus pasos en el salto al baloncesto estadounidense. 

En el vehículo todoterreno que conducía Fegan viajaban su hijo de cinco años y una mujer de 29. Ambos tuvieron que ser evacuados en helicóptero a un hospital para ser tratados de urgencia de sus graves heridas. Ni el conductor ni el único pasajero del autobús accidentado sufrieron lesiones de consideración. 

La revista Forbes describió a Fegan como “uno de los más respetados agentes de jugadores de baloncesto, que desarrolló una extraordinaria reputación por su pragmatismo a la hora de negociar contratos y representar clientes”. Entre estos últimos se encontraban nombres como los de Dwight Howard, John Wall o DeMarcus Cousins. Todos ellos figuraron en algún momento entre la élite de las estrellas mejor pagadas de la liga. También Chandler Parsons, quien le debía a Dan Fegan poseer uno de los 25 mayores contratos de la NBA para después pasarse el tiempo en la enfermería de Memphis Grizzlies o en discotecas (y no necesariamente por ese orden). Quizás por eso el lamento de Parsons en las redes sociales tras conocer la noticia del siniestro, fue uno de los más sentidos: “No puedo creer que te hayas ido. Siempre estaré agradecido por lo que hiciste por mí y nunca lo olvidaré. Esto no es justo pero sé que estás en un lugar mejor y algún día nos tomaremos una copa de tinto”. 

La muerte de Fegan se produjo cuando estaba a punto de cumplirse el aniversario de su traumático despido de la agencia Independent Sports & Entertainment (ISE), a la que había vendido su negocio en 2013. Como si de una escena de la película Jerry Maguire se tratase, el agente había sido acusado por la firma para la que trabajaba de intentar captar clientes, otros agentes y empleados con el fin de organizar un negocio propio de forma paralela. Lo sonado del divorcio y el pleito que la empresa interpuso contra Fegan hizo que el éxodo masivo que había planeado se frustrase y por el camino perdiese algunos de sus clientes asociados. 

El primero de sus representados fue Chris Dudley, un pívot blanco que formó en múltiples banquillos de la NBA durante los años 90 y ahora ejerce de político republicano. Dudley había sido el suplente de Patrick Ewing en las finales que los New York Knicks perdieron en 1999 ante San Antonio Spurs y obtuvo el poco honroso récord de más tiros libres fallados de manera consecutiva, con 13 errores. Dan Fegan había sido compañero del jugador en la Universidad de Yale, una formación académica de prestigio que le procuró parte de su aura de triunfador. 

Las reacciones al fallecimiento del representante se siguen sucediendo en las últimas horas. Mark Cuban, el propietario de los Dallas Mavericks, escribió a The Aspen Times, el medio que dio la noticia, que “amaba a Dan, era un hombre asombroso, siempre un amigo, siempre un profesional, un tipo listo”. La cuenta oficial de la NBA en Twitter se despidió también con un recuerdo para el hombre que ayudó a mover muchos de los millones de dólares que circulan por la competición. 

 

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