La NBA siempre se ha caracterizado por ser una organización sin miedo al progreso. Lo hace a nivel social, respaldando siempre las iniciativas de sus protagonistas en las causas más nobles y en los debates sociales de calado, pero también en lo deportivo. O, lo que es lo mismo, lo económico. Las franquicias saben que el lucrativo negocio en el que se ha convertido la mejor liga del baloncesto del mundo depende de la competitividad de la misma, algo que se ha visto afectado en los últimos años.

La tiranía de Golden State Warriors ha sido uno de los motivos, pero hay muchos ejemplos de grandes dinastías en la historia de la NBA. El gran problema y el que está desangrando a la liga es el fenómeno del tanking. Cada año son más los equipos que deciden no hacer todo lo posible para ganar y contar de esta forma con una mejor posición en el draft. El peligro de esta moda residen en situaciones como las que se están viviendo esta temporada, en la que más de la mitad de los equipos ya no tienen ningún interés cuando todavía queda el último cuarto de competición.

Muchas fórmulas se han puesto sobre la mesa en los últimos años, entre ellas una reforma de la lotería del draft. La última, y quizá la más acertada, consiste en premiar a los equipos por sus éxitos más que por sus fracasos, ya que abriría las esperanzas de playoff para dos equipos más con una especie de repesca, según explica Zach Lowe en ESPN. Lo que ya se está debatiendo entre los diferentes estamentos de la NBA es la creación de un torneo previo a las eliminatorias. Sería a partido único y enfrentaría al séptimo, octavo, noveno y décimo de cada conferencia. Esos cuatro equipos se jugarían las dos últimas plazas para entrar en la lucha definitiva por el título.

Séptimo y octavo se medirían en un duelo directo en el que el ganador se quedaría una de las plazas. El perdedor tendría una segunda oportunidad, enfrentándose al ganador de otro partido único entre noveno y décimo. Este formato persuadiría a los equipos de dejarse ir en los últimos meses y, al mismo tiempo, premiaría también a los que lo hicieron bien durante la temporada regular. El séptimo y octavo clasificado tendrían dos oportunidades de acceder a playoff y, al menos, una de ellas sería en casa.

Las dudas que plantea esta fórmula son muchas, empezando por si los equipos se dejarán seducir por la idea de batirse en duelo para luego ser barridos por las mejores franquicias de su conferencia. Pero al fin y al cabo, lo más importante para los aficionados es que los suyos ganen, sea cual sea el premio o el torneo. No se espera que el modelo se implante pronto, ni siquiera si se acabará implantando, pero hay que valorar el esfuerzo de la NBA por, una vez identificado su mayor enfermedad, esté haciendo todo lo posible por encontrar la cura.

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