Con la moda de los super equipos en la NBA, a veces tendemos a olvidarnos de lo dominantes que pueden llegar a ser algunos jugadores a nivel individual. Pasa a menudo con los Golden State Warriors, seguramente con los Houston Rockets y, por lo visto durante las últimas semanas, quizá también hayamos sido injustos con los New Orleans Pelicans y Anthony Davis. Porque tras la grave lesión de Demarcus Cousins parecía que toda esperanza había terminado para los de Nueva Orleans este curso, incluso algo más dramático anticipando el final de un proyecto. Pero La Ceja tenía otros planes. Planes de MVP.

De carácter tímido y, por supuesto, al que le gustan los focos mucho menos que Cousins, Davis supo ceder parte de su protagonismo desde la llegada del pivot, al que sabe manejar mejor que nadie por conocerlo de Kentucky, consciente de que por sí solo no llegaría a hacerle frente a las grandes potencias del Oeste. Es posible todos, incluso él mismo, hayan subestimado su verdadero nivel.

Es como si hubiéramos olvidado lo escandalósamente bueno que es Anthony Davis. Algo que, por suerte, lleva casi un mes recordándonoslo. Los Pelicans sumaron anoche su novena victoria consecutiva en un duelo de mucho valor visitando a los Clippers. El pivot puso sobre la mesa 41 puntos, 31 en la segunda parte, y 13 rebotes, jugándose y acertandolo todo en los momentos decisivos.

Estos bestiales registros están siendo una constante en las últimas semanas, ya que en esta racha triunfal de su equipo, Davis promedia más de 37 puntos, 15 rebotes, 3 robos y 3 tapones. Y no se trata sólo de una cuestión de volumen de uso, también de eficiencia, ya que promedia más del 50 por ciento en tiros de campo y un 37,5 en triples.

En una de las mayores batallas de los últimos años por alcanzar los playoff, Anthony Davis parece empeñado en meter a los Pelicans en las eliminatorias por el título. Y ni los golpes van a frenarlo. Porque para añadirle épica a su gesta, el martes incluso tuvo que retirarse a hacerse una radiografía en el costado tras recibir un golpe. Todo quedó en un susto.

En Nueva Orleans se está viendo un gran baloncesto y ahora mismo son cuartos en el Oeste, con tres victorias de ventaja. Los jugadores que debían hacerlo, como Rajon Rondo o Jrue Holiday, que sigue completando una espectacular temporada, han dado un paso adelante, y la apuesta por Nikola Mirotic está siendo acertada. Pero lo mejor para la franquicia es ver a su estrella tan implicada. Anthony Davis quiere meter a Los Pelicans en play offs y de pasó recordar que es material de MVP. Un mensaje para el presente y también para el futuro, ya que se la juegan todo a intentar convencerlo en los próximos años para que renueve y siga dando noches de gloria.

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