Vamos a repasar brevemente en la ESPN el play-by-play del partido de los Cleveland Cavaliers en Denver ante los Nuggets. Saltándonos la paja, podemos ver que en los últimos 6 minutos del período decisivo, los Cavs metieron 6 canastas para frenar a los necesitadísimos Nuggets, que luchan por el octavo puesto en el Oeste, haciendo valer su pabellón y la altura que afecta a los rivales. De esas seis, sólo una fue protagonizada por jugadores no llamados LeBron James. El Rey asistió en dos y metió las últimas tres, tres canastas uno contra varios para sentenciar la victoria 108-113. La secuencia recordó a quien haya podido olvidarlo que LeBron sigue siendo uno de los jugadores más decisivos de la historia de la NBA, hasta el punto de que él se siente en el mejor momento de su carrera. Y eso es mucho decir cuando se habla de la carrera del que empieza a estar considerado como el segundo mejor jugador de todos los tiempos.

Todavía sudando por el esfuerzo del partido, atendiendo a la televisión sobre la cancha, LeBron James respondió a la pregunta sobre su momento de forma. “Probablemente en lo más alto de todos los tiempos. Por mi cuerpo, mi mente, la forma en la que afronto el juego. Y además, por la gracia de Dios, que me dio este don y estoy bendecido y agradecido por ello”, dijo. Quitando el tema teológico, la afirmación de LeBron toma consciencia de su increíble rendimiento bien superada la treintena, con récord de minutos jugados a su edad, con siete finales de la NBA seguidas y todo lo que eso implica para su cuerpo, 4 títulos de MVP de la liga y 3 anillos de campeón. 

LeBron James promedia 27 puntos, 9 asistencias y 8.4 rebotes, además de 1.5 robos por encuentro. Desde el 2009 no estaba cerca de esos registros, mucho más joven y explosivo, con menos kilometraje en las piernas. Especialmente escandaloso es el subidón de sus números desde que los Cleveland Cavaliers cambiaron media plantilla en el cierre del mercado. Desde entonces, LeBron promedia casi un triple doble con 30 puntos, y a décimas de los 10 rebotes y las 10 asistencias. Lo único malo de todo esto es que los Cavs llevan 10 partidos con su nueva formación y han ganado 6, insuficiente para hacer frente a unos imparables Raptors y con el peligro de perder incluso la tercera plaza de la Conferencia Este. 

Claro que a LeBron James le importa más bien poco. Se siente imparable y le da igual el rival que tenga enfrente. “Mira, no me importa si soy sexto o tercero o segundo o octavo para entrar en playoffs. Si llego a tu pabellón para el primer partido de la eliminatoria, puede ser un reto muy grande”, presumió. Para LeBron no es un problema, pero a lo mejor para estos irregulares Cavs sí, con Kevin Love aún lesionado, con dos de sus nuevas piezas (Jordan Clarkson y el cada vez más importante Larry Nance) sin experiencia en playoffs y con problemas en defensa. Todo eso tendrá que remontar la excelencia de LeBron James, que se ve en el mejor momento de su carrera y justo ahora (a pesar de su nivel) ve peligrar la final de la NBA.