Y de repente, los Portland Trail Blazers. Así, sin avisar. Sin que nadie contase con ellos ni contase nada sobre ellos. Porque lo cierto es que, frente al resto de franquicias de la Conferencia Oeste que se presentaron a la nueva temporada con flamantes incorporaciones o grandes expectativas, los de Oregón no tenían nada nuevo que decir y apenas había nadie con interés en escuchar un cuento ya conocido: un backcourt cercano a la élite de la NBA, un conjunto de buenos jugadores de complemento y un entrenador, Terry Stotts, que ha conseguido llevar a playoffs a la franquicia en cuatro de sus cinco temporadas anteriores. Anoche, los Trail Blazers ganaron a los Golden State Warriors y nos acordamos de que volvían a estar ahí

El equipo de Damian Lillard viaja por la liga a imagen y semejanza de su estrella, ninguneado. El cabreo del mejor rapero entre los jugadores en activo por quedarse fuera de los seleccionados para el All-Star es ya una tradición casi anual. Y esa sensación de que nunca se le presta la atención debida o se reconocen sus méritos (quinto mejor anotador de esta campaña, con 26,8 puntos de media por encuentro, y el duodécimo entre los asistentes, con 6,5 pases de canasta), se extiende al conjunto.

El quinteto que Lillard forma junto a McCollum, Harkless, Aminu y Nurkic posee el quinto mejor récord de la liga, con 40 victorias y 26 derrotas. Son terceros en la durísima Conferencia Oeste, tan solo por detrás de Rockets y Warriors, y por delante de los emergentes New Orleans Pelicans de Anthony Davis; unos San Antonio Spurs carentes de Kawhi Leonard; los Minnesota Timberwolves o Chicago Bulls 2.0 de Thibodeau; o unos Oklahoma City Thunder a los que no basta la suma de Westbrook, George y Anthony

Ante los actuales campeones, y a causa de la derrota de los Rockets en Toronto, Portland se confirmó como el equipo con la mejor racha vigente de la competición: nueve triunfos consecutivos. 

La victoria sobre unos Warriors que no puideron contar con Stephen Curry, lesionado de nuevo en el tobillo, fue contundente: 125-108. El dúo dinámico de los Trail Blazers se bastó para someter al juego exterior de los de la Bahía. McCollum puso 30 puntos y Lillard otros 28, mientras que otro buen rookie de esta magnífica añada, Zach Collins, aportó 12 desde el banquillo. Lo más relevante de cara a su futuro en la postemporada, es que el triunfo lo fraguaron en el último y definitivo cuarto, en el que los locales encestaron 38 puntos. Eso habla de la personalidad audaz de un equipo que ya ha derrotado dos veces en un mes al campeón.

Los Portland Trail Blazers han logrado a base de fidelidad a una fórmula de eficacia probada una fiabilidad nada sencilla de obtener cuando se trata de sobrevivir en ese salvaje Oeste NBA. Salvo debacle, llegarán por quinto año consecutivo a playoffs. Y además, juegan con el acicate de esa sensación permanente de menosprecio hacia sus méritos. A su lado tienen a una de las aficiones más calientes de toda la liga, tanto que en ocasiones se exceden. Un aficionado de primera fila fue expulsado tras encararse con Kevin Durant, autor de 40 tantos. La estrella de los Warriors se despidió de él soplándole besos.

Pero Lillard y sus Blazers no están para carantoñas. 

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