Los Golden State Warriors perdieron dos partidos consecutivos pero eso no impidió a plantilla y cuerpo técnico celebrar por todo lo alto el cumpleaños de Stephen Curry, organizado por su mujer Alysha. Tanto celebraron que al día siguiente había una sesión de entrenamiento programada, pero Steve Kerr decidió suspenderla. El highlight, de nuevo, fue Klay Thompson bailando, como si aquello fuera China y estuviese poseído por lo que sea que le posee en el gigante asiático. El despertar resacoso, sin embargo, es un poco preocupante para unos Warriors que llevan semanas debatiendo sobre su momento de juego.

Porque Curry se lesionó el tobillo (otra vez) y Klay Thompson tenía algo raro en un dedo de la mano que le hizo fallar mucho más de lo habitual en Minnesota. Y ahora ambos estarán al menos una semana fuera de las canchas, Curry ya tras perderse dos partidos (las dos derrotas) en Portland y Minnesota. La ausencia de dos de los mejores tiradores de todos los tiempos abundan en una plantilla de los Warriors que ha acusado problemas en varias posiciones. Y que está teniendo problemas para disputarle la primera plaza de la Conferencia Oeste a los Houston Rockets.

Porque además de las ausencias de Curry y Thompson, hace tiempo que Steve Kerr está dosificando o no puede contar con sus mejores jugadores de banquillo. Andre Iguodala, David West y Jordan Bell se han perdido varios de los últimos partidos por diferentes problemas físicos. Iguodala es la clave para engrasar la segunda unidad de los Warriors desde la defensa y su capacidad de generar juego en ataque, y toda la temporada ha ido dado síntomas preocupantes que hacen creer en la decadencia de su juego. David West es aún más veterano y nadie esperaba que estuviese al altísimo nivel de esta temporada. Y el novato Bell es la esperanza para el puesto de pívot en los Warriors, joven y con capacidad atlética impresionante.

Todas esas ausencias han dado más minutos a Omri Casspi, Quinn Cook y Shaun Livingston, y el resultado no ha sido convincente. Antes del partido de los Lakers de este miércoles, Steph Curry respondía preguntas sobre su fiestón de cumpleaños y luego indicaba que esperaba que los Warriors se tomasen los últimos 8-10 partidos para intentar juntar a toda la plantilla y coger ritmo de cara a los playoffs. Parece difícil con el caso del dedo de Klay Thompson. El caso es que los Rockest celebran casi el primer y la ventaja de campo ante la cacareada final del Oeste. Los Warriors encaran el mayor reto de las últimas cuatro temporadas. Y el peso recae sobre Kevin Durant.