La presente temporada de los Cleveland Cavaliers nunca ha dado sensación de estabilidad. Desde el primer momento, la última vuelta de tuerca de Lebron James, jugador en invierno, general manager en verano, incorporando jugadores veteranos para un nuevo intento de derrocar a los Warriors, se vio que no funcionaba. La salida de Irving evidenció también unos problemas de química que terminaron con una revolución en la fecha límite para traspasos, algo que por unos días hizo recuperar la ilusión y devolvernos al mejor LeBron James. Un espejismo.

Porque cuando se acabó ese efecto de niño con zapatos nuevos, los Cavaliers han vuelto a la mediocridad a pesar de los esfuerzos de su estrella. En marzo han sumado tres victorias en ocho encuentros y la pasada noche cayeron ante unos imparables Portland Trail Blazers, el equipo más en formade la liga junto a los Utah Jazz. Esta derrota, además de seguir encendiendo señales de alarma, amenaza a LeBron James con dejarlo sin ser cabeza de serie por primera vez desde que llegó a la NBA.

Porque el Rey aterrizó en la liga como niño prodigio, pero en un equipo nefasto. En sus dos primeras temporadas no se metió en playoff, pero desde entonces nunca ha faltado a su cita y siempre lo ha hecho entre los cuatro primeros. Es más, excepto en sus dos primeras clasificaciones con los Cavaliers, James nunca se ha bajado de los dos primeros puestos de la Conferencia Este al final de la temporada regular.

Ahora mismo es cuarto, con Raptors y Celtics ya casi inalcanzables, y con Pacers un partido por encima. Pero es que además por detrás vienen apretando los Washington Wizards (sin John Wall todavía), a sólo medio partido, e incluso unos Philadelphia 76ers que siguen acelerando en la recta final. A efectos prácticos, caerse de esos puestos de privilegio no supondría más que no contar con ventaja de campo en las eliminatorias por el título, pero no deja de ser simbólico y una señal más de que LeBron quizá empiece a necesitar ayuda para seguir ganando.

Eso sí, James ya lanzó un mensaje hace semanas: “No me preocupa demasiado el puesto en el que entre en playoff. Si voy a tu pabellón para el primer partido de una serie, eso va a ser un desafío“. Aunque, de todas formas, no parece demasiado contento…

La otra cara de la moneda son precisamente sus rivales, los Blazers de Damian Lillard, que sumaron su undécima victoria consecutiva y siguen afianzándose en el tercer puesto de la Conferencia Oeste. La reunión que la estrella mantuvo hace unos meses con el dueño de la franquicia parece haber despertado al equipo, que llega al final de temporada como uno de los conjuntos más en forma. Los de Portland se sobrepusieron a los Cavs y al increíble mate de LeBron James sobre Nurkic, quizás una de las jugadas de la temporada en la NBA.