David Stockton se crió en Salt Lake City porque su padre jugó 19 años en los Utah Jazz. La casualidad es que John, con su peinado de chico bueno de los años 20, sus pantalones cortísimos y su frame de 1,80 y apneas 75 kilos, se convirtió en una leyenda del baloncesto en la NBA cuando nadie daba un duro por él. Y ahora, su hijo David cumplirá el sueño familiar de jugar en los Utah Jazz. La presión es nada, poca: la camiseta de John Stockton con el dorsal 12 no se puede usar porque está colgada en el pabellón de los Jazz y hay una estatua que recuerda al mítico base a las afueras del antes Delta Center y que ahora tiene muchos más apellidos.

Los Jazz han decidido contratar a David Stockton con un contrato temporal para cubrirse las espaldas. El brasileño Raúl Neto es incapaz de jugar 15 partidos seguidos sin lesionarse alguna parte de su compacto pero pequeño cuerpo. El australiano Dante Exum acaba de de reaparecer tras una larga ausencia por un problema de hombro, y su físico de cristal ya le ha dado problemas, de ahí que el técnico Quin Snyder quiera ir despacio con una de las grandes apuestas de futuro de los Utah Jazz. Y Ricky Rubio tiene un golpe en la rodilla que le hace andar con cuidado, además de los moratones que luce después de que los lamentables Phoenix Suns jugasen con el base español como si fuese una bola de un pinball

David Stockton ya jugó en la universidad de Gonzaga, igual que su padre, y al igual que John Stockton, vestirá la camiseta de los Utah Jazz en una imagen que será tremendamente icónica aunque quizás dure poco. David es un buen tirador pero no alcanza el nivel de brillantez en el pick and roll de su padre ni tiene la agresividad defensiva y el coraje de su progenitor. Tuvo su oportunidad en los Sacramento Kings (casualmente, el próximo rival de los Jazz y ante los que podría debutar) y alguna actuación destacada. Es élite en la G League, la liga subsidiada a la NBA, donde promedia casi 17 puntos con 40% de acierto en los triples. 

David Stockton ha jugado en Croacia y en Nueva Zelanda a sus 26 años, y ahora le llega la ocasión de brillar en su casa de Utah. Pero quitando la bonita historia familiar, los Jazz no están para homenajes: aunque han ganado 20 de los últimos 22 partidos de fase regular, y son quizás el segundo o tercer mejor equipo de la liga, siguen luchando por asegurar una de las plazas para playoffs en la sangrienta batalla de la Conferencia Oeste. Los Jazz bien podrían ser cuartos o quedarse fuera en la apretada lucha por entrar en la fase final. Así que David Stockton tiene poco tiempo de regocijarse en los sentimientos que seguro le embriagan. Todo en una familia donde la hermana Laura también brilla para Gonzaga…