“Y el peso recae sobre Kevin Durant“. Así terminaba la última información publicada esta misma semana en Medallista sobre la temporada de los Golden State Warriors, amenazada por las lesiones de dos jugadores insustituibles, como Stephen Curry y Klay Thompson. Dos días después, el pilar sobre el que debía sostenerse el arreón final de los de la Bahía de San Francisco para disputar el primer puesto de la Conferencia Oeste, también ha caído. Kevin Durant será baja durante dos semanas tras fracturarse una costilla. Lo reveló después de perder en casa, 93-98, frente a uno de los peores equipos de la NBA, Sacramento Kings, tal vez un preludio de lo que está por llegar para los vigentes campeones en el último mes de temporada regular. 

Durantula no se lesionó frente a los Kings, sino el pasado domingo en la derrota en la cancha de esos nuevos Minnesota Timberwolves de Derrick Rose. Sucedió en una entrada a canasta ante Karl-Anthony Towns, en la que su costado izquierdo colisionó contra el cuerpo del gigante de origen dominicano. El 35 de los Warriors siguió jugando y este pasado jueves anotó 26 puntos en la victoria sobre Los Ángeles Lakers. Sin embargo, ya no se vistió de corto ante Sacramento. Quizás por eso había que frotarse los ojos al ver esta mañana la hoja estadística del duelo californiano, en la que el máximo anotador de los de Steve Kerr fue el base Quinn Cook con 25 tantos.

Así se explica la paupérrima versión de los campeones, que solo pudieron anotar 34 puntos en los dos últimos cuartos. Los Kings prevalecieron liderados por Buddy Hield (22 puntos, 7 rebotes, 7 asistencias), el base intercambiado hace ahora un año a los New Orleans Pelicans por DeMarcus Cousins en uno de los traspasos más extraños de la historia reciente de la liga. 

La ventaja de Houston Rockets sobre Golden State es ahora de dos victorias al frente de la Conferencia Oeste. El estado de gracia de los tejanos, combinado con las ausencias en los de Oakland, hace difícil pensar que Kerr pueda obrar la magia necesaria, ni siquiera cediendo la pizarra a sus jugadores, para que los Warriors lleguen a hacerse con el primer puesto y, por consiguiente, la ventaja de campo en los playoffs. Restan 13 partidos de temporada regular. 

También hay otro modo de ver todo esto. Aunque sea de manera forzosa, Curry, Thompson y Durant podrán tomarse un descanso necesario para una plantilla que lleva tres temporadas seguidas acumulando más carga de partidos que nadie, excepto LeBron James. Cleveland Warriors y Golden State Warriors han gobernado el último trienio hasta las Finales de la NBA. Si quieren repetir un nuevo capítulo de una rivalidad que pueda equipararse a la de Lakers y Celtics en los años 80, James tendrá que elevar el nivel de los Cavs y Golden State tendrá que vaciar la enfermería.