Los Golden State Warriors sangran por primera vez en mucho tiempo y los Houston Rockets parecen decididos a tomar el trono de la NBA. Pero, como todo lo que supone llegar a lo más alto en cualquier faceta, es difícil lograrlo sin crearse algunos enemigos. No se libra de esto el equipo texano, ni tampoco su máxima estrella, James Harden, que continúa sumando cada noche a partes iguales méritos para ganar por fin el MVP y también rivales desquiciados.

No se trata tanto de su actitud, poco expresiva y sin demasiados aspavientos comparado con otras estrellas, sino por su forma de jugar y aprovechar cualquier mínimo resquicio del reglamento para sacar ventaja. Antes del inicio de temporada la NBA anunció nuevas normas y una de ellas llevaba su nombre. Visto lo visto en los últimos meses, es posible que durante el verano tengan que actualizar de nuevo el reglamento debido a ‘La Barba’.

Lo avisó Steve Kerr, técnico de los Warriors, hace unas semanas, y el último en perder los nervios por la astucia de Harden ha sido Alvin Gentry, entrenador de los New Orleans Pelicans. El equipo liderado por Anthony Davis sigue luchando a brazo partido para lograr un puesto de playoff en la jungla que se ha convertido la Conferencia Oeste. Recibían a los Rockets, el mejor equipo de la competición y completaron un gran encuentro, compitiendo de igual a igual y llevando al límite a un equipo que llegaba con 20 triunfos en 21 partidos.

Hasta que el encuentro se rompió en una jugada polémica que tuvo, como no, a Harden como protagonista. Siempre hábil, el escolta le sacó tres tiros libres a Holiday desde la esquina, cuando no tenía a donde ir. En una acción que Harden repite constantemente y casi siempre se la pitan, inició la mecánica de tiro y contactó con el brazo extendido de su rival. Los árbitros le dieron la falta y Gentry puso el grito en el cielo hasta que se llevó la técnica y puso el primer clavo para la derrota de su equipo.

El técnico no se quedó tranquilo y tras el encuentro mostró su malestar: “No está bien, esto no está bien. Estamos dejándolo todo en la pista por un puesto de playoff. Lo único que queremos es que se arbitren los partidos de forma correcta. A Anthony Davis no le pitan una sola falta, ni una. Y estamos hablando de agarrones, en los bloqueos y cuando postea. Ni una. ¿Y sabéis por qué? Porque él nunca se queja. Y mañana aceptará la maldita multa que me pongan (por criticar a los árbitros)“.

Nadie va a discutir ahora la calidad de los Houston Rockets, pero seguramente no le ayude nada la fama que se están creando de cara a las eliminatorias por el título. Aunque tener a Chris Paul en tu equipo no ayuda en ese sentido. Lo que parece claro es que a cada queja de los rivales la liga va a mirar más de cerca este tipo de acciones y no sería de extrañar que durante el mes mayo el criterio sea diferente, como suele pasar con polémicas simialres cuando llegan los partidos decisivos.