Hay muchas cosas extrañas alrededor del caso Kawhi Leonard y la lesión que amenaza con sabotear la temporada de los San Antonio Spurs. Esa misteriosa lesión en uno de los poderosos cuádriceps del, quizás, tercer o cuarto mejor jugador de la NBA sólo le ha permitido jugar 9 partidos de temporada regular. Nadie es capaz de explicar realmente qué sucede con Kawhi, y los rumores se multiplican. La frustración de no ver a Leonard en la pista es comparable a la opacidad y la sorpresa de que todo esto le suceda, precisamente, a los Spurs, la franquicia modelo, envidia del resto de la NBA por su perpetuidad en playoffs, su seriedad en el trabajo, etc. No deja de ser irónico: sin Kawhi Leonard los Spurs corren riesgo de no meterse en playoffs por primera vez en 20 años, justo cuando ocurrió el último episodio que se puede comparar en turbidez con este. Y fue la llegad de Gregg Popovich al banquillo, cuando era manager general de la franquicia, se puso él mismo en un equipo lleno de lesionados porque sabía que el premio sería Tim Duncan y que, con David Robinson recuperado, gobernaría la NBA.

El caso es que la plantilla de San Antonio se reunió a puerta cerrada con Kawhi Leonard y sin entrenadores ni directivos. En esa charla, los compañeros le pidieron al mejor jugador del equipo que por favor regresase a las pistas. Pero Kawhi, un tipo al que le cuesta sonreír en público, cuyo perfil público bajísimo está cerca de costarle un disgusto con la marca Jordan, y que está dejando descolocados a muchos con su comportamiento, reaccionó con frialdad y sorpresa a la petición, y no pudo comprometerse a que volvería a jugar esta temporada. 

El mítico Adrian Wojnarowski destapó la información. La prensa local (y muchos de los aficionados de los Spurs) se lo tomaron a mal, una reacción típica de un mercado pequeño que cree que el gigante de la información deportiva ESPN quierde desestabilizar a San Antonio y forzar la salida de Kawhi a algún lugar más atrayente, tipo Los Ángeles o Nueva York. Incluso dos jugadores de la plantilla de los Spurs, uno de los capitanes, Danny Green, y el novato Brandon Paul colgaron tuits despreciando la información de Wojnarowski

Pero el diario local San Antonio Express News confirmó la existencia de la reunión, que cogió a Kawhi por sorpresa, que duró 10 minutos y en el que el contenido fue básicamente lo que Woj decía en ESPN: la petición expresa de que volviese a jugar. Las versiones difieren en el tono de la reunión, tensa o normal según donde se lea. Dicha conversación se produce en un momento en el que los Spurs acumulan 5 victorias seguidas y luchan por ese abanico entre el octavo y el tercer puesto en el Oeste. Y un día después de que Manu Ginóbili dijese que no cree que Kawhi Leonard vaya a volver “porque pensar que sí no está ayudando a nada”.

Auch. Kawhi se dejó ver en el banquillo de los Spurs en la victoria de su equipo sobre los Wizards, con aspecto cansado, algo deshechos sus cornrows, por supuesto sin sonreír. El próximo verano Kawhi Leonard podrá firmar (o no) un contrato de más de 200 millones de dólares o salir de los Spurs, que confían en él para coger el relevo de Manu, Parker, y (quizás) el propio Popovic. O confiaban. 

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