Primero fue Stephen Curry y después Klay Thompson. A ellos les siguió Kevin Durant. Y, a continuación, fue Draymond Green quien se lesionó. En apenas un par de semanas Golden State Warriors perdió a sus cuatro all-star, a los titulares que, con un quinto hombre cualquiera, son capaces de dominar la NBA. Claro que todo siempre puede ir a peor. Podría ocurrir que en cuanto recuperasen a una de sus figuras, esta se volviese a lesionar. Que es lo que le acaba de ocurrir a Curry en el partido de su reaparición. Ahora sí, todos los que apostaron (apostamos) a un nuevo título de los de Oakland comenzamos a notar el sudor frío por la espalda. 

Para ganarle a Atlanta Hawks, el último clasificado de la Conferencia Este, a los vigentes campeones les habría bastado con alinear a su competente segunda unidad, pero la ocasión parecía propicia para que Steph se fuese rodando y recuperando sensaciones de cara a los inminentes playoffs. Steve Kerr dispuso un quinteto en el que su megaestrella formó junto a Nick Young, Jordan Bell, Patrick McCaw y Zaza Pachulia. El resultado final fue 106-94 para los californianos, aunque la sensación que se llevaron a casa era de derrota. 

Cuando faltaban tres minutos para el final del tercer cuarto, Javale McGee saltó para intentar un tapón sin darse cuenta de que la pierna izquierda de Curry estaba en la zona de su aterrizaje. Tan pronto como cayó sobre ella, el base comenzó a cojear. Había sumado 29 puntos y 7 rebotes en 25 minutos de juego. Ya no jugaría un solo minuto más. 

La imagen del tirador más espectacular del baloncesto con la cabeza hundida entre las piernas en el banquillo dio la vuelta a la liga. A ella le sucedería la de Curry retirándose a los vestuarios con una cojera evidente. El primer parte médico difundido por los Warriors habla de un esguince en el ligamento colateral medio de la rodilla, a la espera de que la resonancia prevista para este sábado confirme el diagnóstico. El número 30 ya había padecido la misma lesión en los playoffs de 2016, perdiéndose dos semanas de competición. 

La baja de Steph vuelve a dejar a Golden State sin sus piezas estelares y, salvo sorpresa, convierte en quimera la lucha por el primer puesto de la Conferencia Oeste y la ventaja de campo para la postemporada. A falta de diez encuentros por disputarse, Houston Rockets mantiene una distancia de cuatro victorias sobre los Warriors. Al mismo tiempo, la encarnizada lucha por ocupar un puesto en las eliminatorias contribuye a que los posibles rivales de los actuales campeones (Spurs, Timberwolves, Jazz) estén dando su mejor nivel del año y supongan ya una amenaza seria en primera ronda. 

Steve Kerr, que protagonizó una de las anécdotas del curso al ceder su pizarra de entrenador a sus jugadores, puede probar a dársela ahora al cuerpo médico del equipo. Ellos son, al fin y al cabo, los que guardan la llave del éxito de la franquicia. 

No Hay Más Artículos