Alguien ha decidido que los Philadelphia 76ers (y sus aficionados) ya han sufrido bastante. Tras varias temporadas arrastrándose por las pistas de la NBA, ‘El Proceso’ está dando sus frutos este año y el equipo volverá a playoff por primera vez desde 2012. Pero faltaba algo, esa maldición que parecía perseguir al equipo en forma de lesión para toda cuanta promesa elegía en el draft. Hasta eso ha desaparecido también con el regreso de Markelle Fultz, que la pasada noche jugó su primer encuentro desde octubre.

Elegido como número 1, Fultz dio la sensación de que algo no funcionaba con él ya desde pretemporada. Lo que a simple vista era una mecánica de tiro poco ortodoxa, y también poco efectiva, escondía algo mucho peor: una lesión en el hombro que apenas le permitía levantar el brazo. La presión y la ilusión por jugar en la NBA le hicieron forzar y comenzó jugando, pero desistió apenas unos partidos después.

Cinco meses después ha vuelto a un Wells Fargo Center entregado. Lo recibió con una sonora ovación cuando entró en la cancha y jaleó cada jugada suya. No puede decirse que fuese el retorno soñado, sin embargo. Perdió su primer balón y se le vio bastante acelerado, air ball incluido.

Pero lo que no puede negársele es carácter, ya que no se escondió en ningún momento hasta acabar con 10 puntos, 8 asistencias y 4 rebotes. Siguió penetrando en la zona a pesar de recibir un par de tapones y no paró hasta que comenzó a anotar con fluidez. Sus primeros tiros buenos en suspensión no llegaron hasta el último cuarto, anotando dos lanzamientos consecutivos que aseguraban la ventaja en la victoria contra los Denver Nuggets

Todo funciona en los Sixers, con Embiid manteniendo su dominio y Ben Simmons cazando récords, el último, superar a Allen Iverson como novato con más asistencias en la franquicia. Siete victorias consecutivas y la posibilidad todavía de alcanzar el tercer puesto de la Conferencia Este, ahora en manos de los Cavaliers. Con estos ingredientes y varias semanas para que Markelle Fultz se ponga a tono, el regreso a los playoff promete emociones fuertes.