Hace apenas un año, Isaiah Thomas conquistaba a la NBA como líder de los Boston Celtics, y defendía su imposible caso como candidato a MVP de la temporada. El diminuto base anotaba casi 30 puntos por partido y compensaba su nula defensa con un carácter y una brillantez en la otra parte de la pista emocionantes. Era el líder de un equipo dispuesto a enfrentarse cara a cara con LeBron James y los Cavaliers. Pero en marzo del 2017 se lesionó la cadera, y aunque jugó después, superando el dolor físico y el de la muerte de su hermana, ya no volvió a ser el mismo. Ahora, un año después, Isaiah Thomas pasará por el quirófano y su futuro en la NBA que antes era estelar ahora es una incógnita.

Después de jugar apenas 30 partidos repartidos en partes iguales entre Cleveland y Los Angeles Lakers, a falta apenas de dos semanas para que termine la temporada regular (y en el caso de los angelinos, la temporada a secas), Isaiah Thomas ha anunciado que no jugará más y se operará de la cadera derecha para ver si consigue poner fin al dolor que no le abandona. Citado por la ESPN, el doctor Bryan Kelly, del hospital neoyorquino que operará a Thomas, asegura que el procedimiento será muy poco invasivo, lo justo para limpiar los residuos inflamatorios que queden de la lesión de la temporada pasada. Isaiah se juega algo más que su cadera, a los 29 años se juega la carrera.

Porque el pequeño base llegó a los Lakers rebotado del fiasco de su traspaso desde Boston a Cleveland, donde no pudo llenar el vacío de Kyrie Irving, ni sobre todo convencer a los Cavs de que le firmasen un nuevo contrato. Porque Isaiah Thomas acaba contrato esta temporada, y tras una pasada más en la camilla que en la pista, y con otra recuperación en el horizonte, su futuro es una incógnita. Los Lakers, según la prensa estadounidense, tiene interés en un jugador que se convirtió en una voz respetada en un vestuario muy joven. Pero la franquicia angelina tiene planes muy ambiciosos: se da por hecho el fichaje de Paul George, pero también quieren a LeBron James. Todo eso sin comprometer la masa salarial que les impida retener en el futuro a al menos dos de los Brandon Ingram, Kyle Kuzma, Julius Randle y Lonzo Ball. 

“Es un tío realmente duro. Nunca se ha quejado. Siempre le dije que si necesitaba saltarse algún entrenamiento, lo que fuera, que lo hiciese. Pero ahí estaba cada día. Era obvio que sentía algún dolor, que estaba incómodo, pero no lo sabía porque siempre decía que estaba bien”, dijo Luke Walton tras saber que Isaiah Thomas daba por cerrada la temporada, tras jugar 17 partidos con los Lakers y promediar 15,6 puntos desde el banquillo. Algo que, por cierto, no le gustaba ni un pelo. Los Lakers dicen que lo quieren pero el precio será importante. Mucho dependerá del mercado de fichajes de este verano, peor también de si Isaiah Thomas no necesita otros 8 meses para curar una lesión que al final le ha llevado al quirófano.