Adam Silver tiene que ser un hombre satisfecho. El comisionado de la NBA observa cómo noche sí, y noche también, hasta la más intrascendente de las jornadas de la temporada regular entrega algún detalle, algún dato que obliga a actualizar los libros de récords del baloncesto estadounidense. Que la liga vive uno de los mejores momentos de su historia lo prueba que en esta última jornada se ha alcanzado una de las marcas que estaba en poder del mayor tótem del deporte, Michael Jordan. El responsable tenía que ser, huelga decirlo, LeBron James, quien además lo logró delante de las narices del ídolo. 

Cada vez que el genio de Akron salta a la pista va a anotar al menos 10 puntos. Es una garantía. Lleva haciéndolo en 866 partidos consecutivos, una cifra que solo Jordan había alcanzado con anterioridad. La racha de James comenzó el 6 de enero de 2007, cuando anotó 19 puntos ante los Nets, que por aquel entonces aún eran de New Jersey y no de Brooklyn. Hay que recordar que hace menos de una semana ya se había equiparado en otro récord con el hombre cuyo perfil es un logotipo de fama mundial, el de diez temporadas sumando 2.000 puntos

LeBron encesta diez tantos en cada encuentro con la misma naturalidad con la que respira, porque lo suyo en realidad es registrar una proeza estadística tras otra. Ahora que hace campaña abiertamente por su candidatura como MVP de la temporada (y quizás solo la irregular temporada de los Cleveland Cavaliers impide que le pueda discutir el premio a James Harden), llegó a Charlotte y dirigió la victoria de su equipo (105-118) con 41 puntos, 10 rebotes y 8 asistencias

Tan apabullante resulta todo lo de James que casi eclipsa un momento importante para la hinchada de los Hornets. Con el encuentro decidido, la estrella local Kemba Walker hizo una entrada a canasta y encestó dos puntos, los necesarios para superar a Dell Curry (sí, el padre del ahora lesionado Stephen) como máximo anotador en la historia de la franquicia de Carolina del Norte. Walker llegó a los 9.841 puntos en 517 encuentros disputados con los abejorros

“Es algo muy especial por todas las críticas que he tenido a lo largo de toda mi carrera, pero sigo demostrando que están equivocados”, se reivindicó emocionado el all-star, a quien el propio Dell Curry aplaudía desde la grada. En la pista, Kemba recibió el homenaje de las dos leyendas: su rival de esa noche, LeBron James, y el presidente de los Hornets, Michael Jordan

Pero como en la NBA actual no paran de caer los récords cada noche, lo que sucedió en Charlotte no era suficiente. En Minnesota, Karl-Anthony Towns impulsaba a los Timberwolves hacia los playoffs batiendo el récord histórico de anotación de la franquicia en un encuentro. En el triunfo 126-114 sobre Atlanta Hawks, el joven pívot de origen dominicano encestó 56 puntos, un registro muy superior a los 47 puntos logrados en 2005 por Kevin Garnett, la mayor figura que han tenido los de Minneapolis. 

KAT suma 63 dobles-dobles en 75 partidos jugados en esta campaña, pero este fue especial. A los 56 tantos añadió 15 rebotes, unos registros que lo convierten, a sus 22 años, en el jugador más joven en sumar esas cifras desde que Shaquille O’Neal lo hicese en 1994. Y es que, insistimos, en la NBA del siglo XXI, pulverizar todas las marcas conocidas forma parte de la cotidianidad. 

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