La temporada regular de la NBA llega a su fin y las franquicias apuran sus opciones de entrar en playoff. Desde ayer, y para el sprint final, los Minnesota Timberwolves tienen la mano ganadora con el regreso de Jimmy Butler. El escolta se había perdido mes y medio por una operación en la rodilla que coincidió con el descalabro de los lobos, demostrando que todo lo bueno construido por Thibodeau esta temporada era sólo un castillo de naipes.

Se fue Butler dejando al equipo cuarto del Oeste y mirando hacia arriba y volvió siendo octavo y con la amenaza de unos Denver Nuggets que no se rinden. Porque la Conferencia está más dura que nunca y entre el cuarto, los Jazz de Ricky Rubio , y el noveno, la franquicia de Denver, sólo hay dos triunfos de diferencia.

Fueron 23 minutos en su primer partido tras la lesión, suficientes para anotar 18 puntos y, sobre todo, darle otro aire al equipo en defensa, dejando a los Lakers por debajo de los 100 puntos. Towns y, sobre todo, Jeff Teague completaron un gran encuentro.

Le quedan dos encuentros ahora a los Timberwolves. Uno fácil, ante los Grizzlies, y otro decisivo contra los Nuggets. En ese último duelo tendrán en su mano meterse en las eliminatorias por el título, algo que no sucede desde 2004, pero viendo cómo había ido la temporada seguramente habrían querido algo más.

Porque en el Oeste hay dos niveles para los equipos que se meten en playoff. Y es que viendo como están los Rockets y los Warriors (cuando recuperen a todos sus efectivos), finalizar séptimos u octavos, más que un premio de post temporada será un billete para hacer de sparring a dos de los máximos favoritos al anillo. Le queda, entonces, ganar sus dos partidos y sentarse a esperar que alguno de sus rivales falle para acudir a la la hora de la verdad con alguna esperanza más que hacer cuatro partidos dignos antes de irse a casa.