Nikola Jokic tiene pinta de estar algo loco. Los artículos que recogen su personalidad fuera de las canchas de baloncesto no ayudan a quitar esa imagen de típico jugador de los Balcanes más estable dentro de las líneas de la pista que fuera de ellas. Pero ahora mismo es una bestia con una zanahoria delante de sus ojos para perseguir, y lo hace con todas sus fuerzas y talento. Jokic quiere que los Denver Nuggets se cuelen en los playoffs de la Conferencia Oeste, una lucha a muerte en la que de 6 equipos, uno se quedará fuera. Y en esa pelea había 7, pero Jokic y los Nuggets le dieron una buena paliza a los Clippers y ya les dejaron sin opciones.

El triunfo de Denver sobre el equipo angelino 134-115 es el quinto consecutivo de los entrenados por Mike Malone, el séptimo de los últimos 10 partidos. No les vale más que para ser novenos, porque los Utah Jazz no son terrenales, Oklahoma City Thunder aguanta pese a su irregularidad, los San Antonio Spurs resisten porque tienen a Popovich a los mandos, los Minnesota Timberwolves acaban de recuperar a Butler, y los New Orleans Pelicans tienen a Anthony Davis. Así que Nikola Jokic ha tenido que elevar tanto su nivel que, si consigue escurrir a los Nuggets en esa octava plaza (o tal y como está la cosa, quizás hasta cuartos) en los dos partidos que restan de temporada regular, el pívot serbio ganará consideración para colarse en uno de los tres quintetos All NBA, los que se eligen como mejores de la temporada.

En los últimos cinco partidos, Jokic promedia 25.4 puntos, 12 rebotes y ¡7.6 asistencias!, además de sendos 1,6 robos y tapones. Jugando casi 40 minutos por noche, ayudó a los Nuggets en esos cinco encuentros a superar a tres rivales directos: Minnesota, Oklahoma y este sábado a los Clippers, ante los que hizo un triple doble (23-11-11). Para más inri, el gigante está metiendo casi un 40% de sus lanzamientos de tres puntos. A Jokic le pedían a gritos sus propios entrenadores que anotase más, porque a veces el serbio se regodeaba en su asombrosa calidad de pasador. Ahora, está siendo el primer agresor en el ataque de los Nuggets, su principal baza para colarse en los playoffs.

Esta misma semana, el analista de la ESPN Zach Lowe apuntaba a que Jokic podría estar cerca de cerrar una de las mejores temporadas de un pívot de la NBA en cuanto a las cifras de asistencias. Y quizás se quede corto, porque la habilidad, inventiva y además efectividad de las manos de Jokic a la hora de pasar el balón naranja ya son una de las principales atracciones de la liga. Y a casi nadie le importa que el pívot serbio tenga serios problemas para defender a su par en uno contra uno. Nikola Jokic está en una misión que terminará muy pronto (meter a los Nuggets en playoffs) y si no lo consigue nadie podrá decir que no es porque no lo intentó.

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