¿Puede ser este el año en el que por fin la Conferencia Este presente a un equipo en el que no esté Lebron James a la lucha por el anillo? Esa es la gran pregunta que todo aficionado a la NBA lleva haciéndose unos meses. No ha pasado en las últimas siete temporadas, pero el grupo liderado por ‘El Rey’ (y no tanto él a nivel individual) ha dado por primera vez síntomas de ser vulnerable y son muchos los que esperan con el cuchillo afilado. Ni siquiera la revolución del último día de mercado le ha servido a los Cleveland Cavaliers para remontar el vuelo terminando en el cuarto puesto y con el menor número de victorias de un equipo de Lebron desde 2012.

Los primeros en ponerse a la cola para el golpe de estado son los Toronto Raptors y los Philadelphia 76ers. Los primeros por la solidez mostrada a lo largo de toda la campaña, rozando los 60 triunfos y con una gestión espectacular del banquillo por parte de Casey. La definición última de equipo. Su gran pero son los petardazos de los últimos años cada vez que llegaban las eliminatorias por el título, con su ya habitual, pero poco sana, costumbre de perder siempre el primer partido en casa.

Por su parte, los jóvenes Sixers por fin están recogiendo los triunfos del proceso. La primera temporada que Joel Embiid ha podido jugar con continuidad ha dominado la NBA. Junto a él, Ben Simmons se ha convertido en una estrella que domina todos los registros en su primer año en las canchas. Por si fuera poco, Markelle Fultz, número uno del draft, acaba de reaparecer y en el último partido de temporada regular se convirtió en el jugador más joven de la historia en firmar un triple-doble. Terminan la liga con una racha de 16 victorias consecutivas, algo que nadie había logrado antes.

¿Pero qué sería de unos playoff sin tapados? En esta categoría entran los Indiana Pacers, a los que finalmente se les puede dar como vencedores en el traspaso de Paul George a OKC, al menos de momento. Oladipo y Sabonis han florecido después de liberarse de la sombra de Westbrook y el equipo ha completado un año más que digno. Otro que hay que seguir de cerca son los Celtics. Destinados a estar en el peldaño superior y sin obviarlos porque parte en segunda posición, las continuas lesiones, la última la de Kyrie Irving, parece obstáculos demasiado complicados de superar. Habrá que seguirlos de cerca, de todas formas, porque Brad Stevens es de esos entrenadores que siempre hace rendir a sus equipos por encima de lo que deberían.

Milwaukee Bucks, Miami Heat y Washington Wizards completan el grupo de elegidos sin mucha más aspiración que ser comparsas. Decepcionantes los casos de Bucks y Wizards, que afrontaban el año como una oportunidad para dar el salto hacia adelante y han terminado dando dos pasos atrás. Mérito para la franquicia de Florida, cada año con una plantilla menos talentosa, pero que siempre logra meter la cabeza entre los mejores de la conferencia.

Pero para decepciones, de todas formas, las de Detroit Pistons y Charlotte Hornets. Son las grandes perdedoras del Este y los únicos equipos que, sin hacer tanking, han terminado su temporada antes de tiempo. El traspaso por Blake Griffin en los Pistons no ha tenido el impacto deseado y, en el otro bando, Michael Jordan sigue sin ser capaz de trasladar a los despachos de general manager su magia como jugador.

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