Adiós a la dejadez de las últimas jornadas de la temporada, adiós al ritmo bajo y a las cautelas para evitar una lesión. Han arrancado los playoffs de la NBA y ya no se escatima nada. Que se lo digan a San Antonio Spurs, que vio como los Golden State Warriors se transformaron en la apisonadora que todo el mundo esperaba. En el resto de la primera noche de eliminatorias hubo encuentros más igualados, con los mejores equipos de la Conferencia Este imponiéndose ante su público y New Orleans Pelicans logrando la única victoria a domicilio de la jornada. 

El Moda Center de Oregón es una de las canchas más ruidosas de la liga y parte fundamental del éxito de los Portland Trail Blazers, el equipo con el tercer mejor récord del Oeste. Pero en el pabellón irrumpió uno de los cinco jugadores más determinantes de la temporada, Anthony Davis, dispuesto a obtener lo que no había podido lograr jamás: un triunfo en postemporada. Ganaron los Pelicans con un marcador apretado de 95-97.

Como era de prever, Josuf Nurkic y Ed Davis no pudieron contener a La Ceja, autor de 35 puntos y 14 rebotes. Rajon Rondo entregó 17 asistencias, tantas como todos los Trail Blazers juntos. Junto a ellos brilló como el escudero de élite que siempre apuntaba a ser, Jrue Holiday, magnífico en defensa para intentar limitar a Damian Lillard y C. J. McCollum, integrantes del prolífico backcourt de Portland, que se quedaron en 18 y 19 puntos respectivamente. Además, Holiday dejó un tapón lebronesco contra tablero que ayudó a decidir el partido. 

Si Anthony Davis se quitó una espina, los Toronto Raptors se arrancaron un arpón entero del corazón. El primer equipo del Este acabó con una racha de nueve derrotas en el primer partido de una eliminatoria. No lo ganaban desde 2001 y esa losa acababa pesando siempre en sus decepcionantes postemporadas. Por un momento reaparecieron esos fantasmas cuando los Washington Wizards mantenían el partido igualado en el último cuarto. Pero el equipo del entrenador Dwayne Casey tiene una fortaleza que lo eleva sobre sus rivales de conferencia: un banquillo capaz de mantener el nivel de los titulares. Tanto, que asombraba ver a DeMar DeRozan en el banco mientras se consumían los minutos del último período. 

Un suplente, Delon Wright, encestó 18 puntos uno más que DeRozan, mientras Serge Ibaka se fue hasta los 23. John Wall lideró a los Wizards con 23 puntos y 15 asistencias, pero también con muy mala cabeza en los minutos finales. Es famosa la falta de sintonía del base estrella del equipo capitalino con sus compañeros, y se dejó sentir en los últimos compases, cuando comenzó a acaparar posesiones y jugarse tiros forzados. Kyle Lowry lo contuvo con brillantez y el baloncesto coral de los canadienses se impuso finalmente 114-106

Y en el otro partido de la primera noche de eliminatorias de la NBA se despejó una duda: “¿Puede el novato Ben Simmons, favorito al rookie MVP de la temporada, dominar un partido de playoffs?”. Y tanto que puede. Los Philadelphia 76ers derrotaron 130-103 a Miami Heat gracias a una exhibición anotadora en el segundo tiempo, cuando encestaron 74 puntos, 40 de ellos en el último cuarto. El primer tiempo resumió cómo se va a jugar la eliminatoria: con Erik Spoelstra tejiendo una maraña, frenando el ritmo e intentando crear los intersticios que jugadores como Dragic, Wade u Olynyk exprimen de maravilla; y, por contra, Brett Brown ordenando a Simmons que acelere el ritmo cuanto pueda, convirtiendo todas las jugadas en transiciones rápidas. 

Tras el descanso todo se rompió. Miami fue incapaz de activar a Hassan Whiteside para, aprovechando a ausencia por lesión de Joel Embiid, decidir el partido bajo el tablero. Por contra, Philadelphia rodeó a Simmons con Saric (20 puntos), Ilyasova (17), Belinelli (25) y Reddick (28), cuatro competentes triplistas. El novato rozó el triple doble (17 puntos, 9 rebotes y 14 asistencias) distribuyendo el juego para un bombardeo terriblemente efectivo. Los Sixers encestaron 18 tiros de tres de 28 intentos, un 64% de acierto. Los visitantes abrieron el paraguas y aguantaron el chaparrón cruzando los dedos para que el acierto de los locales mengüe en el segundo encuentro y se corte la racha de 17 triunfos seguidos de un equipo que vive un momento dulce.