Los playoff de la NBA nunca decepcionan y, además, cada año acostumbran a dejar nuevos hitos desde bien temprano. Esta vez sólo hemos tenido que esperar a la segunda jornada para ver uno de proporciones mayúsculas: Lebron James se estrenó con derrota por primera vez en unas eliminatorias por el título. Nunca antes le había pasado al de Akron, que vio cómo se rompía esa inmaculada trayectoria gracias a la seriedad de unos Indiana Pacers que se plantaron en Cleveland dispuestos a todo.

Con el atrevimiento de Stephenson y el acierto de Oladipo, los visitantes arrancaron con fuerza y disfrutaron desde bien temprano de ventajas que llegaron a los 20 puntos. Poca respuesta tuvieron los Cavaliers, con numerosas pérdidas de balón y sin lograr funcionar en ningún momento. Ni en ataque, ni en defensa. Únicamente el empeño de James, con un triple-doble, y el habitual caos en el que JR Smith se mueve como pocos consiguieron apretar el marcador al final del tercer cuarto, un espejismo que desapareció cuando los Pacers se serenaron para destrozar a la frágil defensa cavalier.

Mucho va a tener que remar Lebron, al igual que el resto de favoritos que debutaron en este segundo día, aunque en su caso todos comenzaron con victoria. Los primeros los mermados Celtics. En el final más loco de lo que llevamos de playoff, Brad Stevens y los suyos se impusieron a unos Milwaukee Bucks que siguen jugando a lo que salga. Tres tiros que debían ser ganadores en los últimos 11 segundos de partido para llevarlo a la prórroga, donde la mejor dirección verde, liderados por un Tatum que juega una madurez impropia de un rookie, se impusieron.

Donovan Mitchell también rindió por encima de lo que se espera de un novato en la apertura de la serie Thunder – Jazz, pero su aportación no fue suficiente para robar el primer partido en OKC. Y no lo fue, principalmente, porque estuvo demasiado solo. Ricky Rubio volvió a su versión fallona en el tiro y el talento de los Westbrook, Paul George y Carmelo Anthony hizo el resto.

Y otro encuentro que no se decidió hasta el final y que demuestra que las eliminatorias son otra historia fue el Rockets – Timberwolves. La franquicia de Houston, la mejor durante la temporada regular, sufrió para vencer en casa a Jimmy Butler y los suyos. Necesitaron del mejor James Harden, que se fue hasta los 44 puntos, en un encuentro que se movió en ventajas de cinco puntos hasta los últimos minutos. Minnesota tuvo la última posesión para empatar el choque, pero no acertó.