No hace tanto veíamos al Big Three de OKC Thunder saludar casi de forma reverencial a Donovan Mitchell al final de un partido de liga regular. Hoy, el escolta novato de los Utah Jazz le roba los focos a Westbrook, Paul George y Carmelo Anthony con un inicio de playoff que ya es histórico en la NBA. Mitchell se echó el equipo a la espalda y anotó 28 puntos en el segundo partido para poner la serie 1-1. Lleva 55 puntos en sus dos primeras apariciones en eliminatorias, algo que no había conseguido ningún otro rookie desde David Robinson en 1990.

Hubo muchos más factores que influyeron en que los de Salt Lake City hayan podido robar un partido en el Chesapeak Arena, pero Mitchell pone esa dosis de genialidad y talento que diferencian a los buenos equipos de los que avanzan rondas. Eso, y tener una mente brillante en el banquillo como la de Quin Snyder. El técnico de los Jazz logró llevar el encuentro al ritmo que más le interesaba a su equipo, convirtiendo a un Favors que parecía iba a quedarse obsoleto en una fortaleza más. Entre él y Gobert cargaron cada rebote ofensivo como si fuera el último y castigaron cualquier despiste de Anthony y las ausencias de Adams.

Los Thunder apretaron en el tercer cuarto y a base de tirones estuvieron a punto de romper el partido con un parcial de 19-0, pero ahí apareció Mitchell. Entre la actuación del escolta, que bailó a cada defensor que le pusieron encima, incluido uno de élite como Paul George, y el acierto de Ricky Rubio desde el triple, los Jazz lograron acelerar en el último cuarto para recuperar el factor cancha.

La otra actuación individual de la noche se vivió en Cleveland, aunque este tipo de gestas de LeBron James hace años que no son noticia. Al ‘Rey’ no le sentó nada bien la derrota en el primer encuentro y así se lo hizo saber a los Pacers con un parcial inicial de 16-0, todos los puntos con la firma del de Akron. Eso, y los problemas de faltas de Oladipo marcaron el encuentro.

Los Cavaliers acabaron ganando por tres puntos y equilibrando la serie antes de viajar a Indianapolis, pero las dudas no han desaparecido. Perdieron los tres siguientes cuartos y quién sabe cómo habría acabado el encuentro con un par de minutos más. Los 46 puntos y 12 rebotes de LeBron, más que motivo de alegría, deberían serlo de preocupación al ver que necesita de su modo MVP para ganar un Game 2 de una primera ronda de playoff.

Es algo que, por ejemplo, no necesita James Harden. El candidato número uno a ser jugador más valioso de la temporada puede tomarse de momento noches libres como las de ayer: 2 de 18 en tiros de campo. Se lo permite, primero porque tiene mejor equipo para rodearlo, como por ejemplo Chris Paul, y segundo porque su rival no está dando la talla. Los Timberwolves parecen satisfechos con haberse metido en playoff por primera vez en lustros y de momento nadie da un paso al frente. La serie viaja 2-0 a Minneapolis sin muchas opciones de regresar a Houston.

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