A no ser que seas aficionado de los Celtics o los Raptors, hoy estás de enhorabuena. Porque en una primera ronda de playoff NBA en que la igualdad no está destacando demasiado, los dos mejores equipos de la Conferencia Este amenazaban también con barrer a Bucks y Wizards. Por suerte, la dinámica ha cambiado cuando la eliminatoria se ha trasladado a Washington y Milwaukee y estos últimos han logrado resucitar para estrenar su casillero de victorias y, al menos, amenazar con dar algo de guerra.

Lo han hecho, como no, agarrados a su talento. Con sus millonarias estrellas por fin rindiendo como tal. Ese backcourt que los capitalinos soñaron como cimientos de un proyecto exitoso, John Wall y Bradley Beal mandó desde el principio. Imponiendo un ritmo muy alto sin que los Raptors pudieran defender. 69 puntos al descanso, 122 al final del encuentro de los cuales 56 llevaron la firma del base y del escolta.

Toronto aguantó hasta el tercer cuarto, pero no era el día de DeRozan ni Lowry, tampoco de la segunda unidad, arma secreta para los canadienses. Los Wizards jugaron como equipo semanas después y por fin se vio a un Wall con más trabajo para el colectivo, añadiendo a sus producción hacia el aro 14 asistencias.

También despertó Giannis Antetokounmpo  una vez se vio rodeado de su afición. Él y su equipo, cuya atmósfera intimidó a los jóvenes Celtics hasta el punto de dejar el tercer encuentro resuelto ya al descanso. El 27-12 del primer cuarto fue la primera señal y los de Boston se dejaron ir para guardar fuerzas de cara a la siguiente batalla.

El griego puso el espectáculo y tuvo en Krhis Middleton a su mejor socio. Es difícil saber si le alcanzará para hacer algo más en esta serie, sobre todo teniendo en cuenta el desequilibrio en la dirección desde el banquillo, pero al menos lo que se vio en este encuentro va más en consonancia con el nivel de ambos equipos que el ridículo que habían hecho en el último duelo en el Garden.

Aunque para ridículo, el de cualquiera de los Cleveland Cavaliers que no se llame Lebron James. ‘El Rey’ ya se habrá dado cuenta que para pasar de ronda va a tener que mantener el ritmo del segundo partido durante toda la serie, porque no tiene nadie que lo acompañe. El inicio del conjunto de Cleveland fue igual de intenso que en último duelo. Mucha defensa y James castigando cualquier fallo en la transición defensiva. Todo esto terminó en una ventaja de 17 puntos para los Cavs al descanso. Duró lo que los Pacers tardaron en ajustar en ataque, dejaron de perder balones y encontraron a Bogdanovic, que completó un partidazo desde la distancia (30 puntos, 7 de 9 triples).

Los locales fueron picando piedra poco a poco hasta ponerse por delante, aunque entonces se encontraron con otro de esos milagros de Lebron James. Un par de buenas defensas, dos triples inverosímiles y última posesión a falta de cinco segundos con 90-92 en el marcador. Fue entonces cuando el de Akron debió de sentir toda la soledad, justo en el momento en el que JR Smith decidió jugarse una mandarina con dos rivales encima a pesar de tener a Jordan Clarkson solo en la línea de tres. Sobra decir que falló y que los Cavaliers tendrán que seguir remando.