“Ha metido varios tiros… Estuvo demasiado cómodo. Voy a acabar con esa mierda en el próximo partido, os lo garantizo”. Cuando Russell Westbrook, el vigente MVP de la NBA, habla así de ti tras un partido es que algo has hecho bien. Y Ricky Rubio lo que hizo fue empequeñecer a la estrella de Oklahoma City Thunder para poner la serie 2-1 a favor de los Utah Jazz en el primer partido jugado en Salt Lake City. Lo hizo aplicándole a Russ su fórmula favorita, el triple doble: 26 puntos, 11 rebotes, 10 asistencias, a los que añadió dos robos de balón para comandar una tremenda actuación coral que culminó con un triunfo 115-102John Stockton, que vio el partido en la grada, era el último jugador de los Jazz en lograr esa proeza estadística en playoffs

Ricky compareció en la rueda de prensa con una sudadera con el logotipo de la serie de televisión “Friends“. Y eso es lo que tiene el español en su equipo: amigos, tipos muy agradecidos de que el base, con su redescubierta vena anotadora, sea capaz de atraer marcas y dejarlos a ellos libres para encontrarlos después gracias a esa capacidad de pase que no ha perdido. Donovan Mitchell anotó 22 puntos; Joe Ingles, 21; Rudy Gobert encestó 18 tantos; y Derrick Favors aportó 11. Todos ellos bajo la batuta de un Rubio que recibió el aplauso en pie del pabellón. 

En la misma noche en la que los Minnesota Timberwolves ganaban su primer partido de playoffs en 14 años, el chico que fue la cara de la franquicia y que sintió su traspaso como una traición no estuvo dispuesto a que le robasen el protagonismo y ofreció su mejor actuación desde que juega en la NBA. Tan bien lo hizo que ahora es Westbrook el que tiene que preocuparse de frenar a Rubio y no al revés. 

Los Wolves se anotaron un triunfo ante los favoritísimos Houston Rockets (121-105) para colocar la eliminatoria 2-1, con ventaja aún para los segundos. Para ello necesitaron al mejor Jimmy Butler (28 puntos, 7 rebotes y asistencias) y una actuación vintage de Derrick Rose con 17 puntos en 21 minutos saliendo desde el banquillo. Apenas James Harden mantuvo el nivel en los tejanos, con 29 puntos. “Esta ciudad merece estar en playoffs un poco más de tiempo”, declaró Butler tras el encuentro. Otra victoria de los locales en Minneapolis haría enarcar las cejas sobre las opciones reales de los Rockets para el anillo de campeón. 

Los que parecen un equipo con cuajo de verdad, y nadie hubiese dicho jamás eso de ellos, son los bisoños Philadelphia 76ers, que arañaron un triunfo en la cancha de Miami Heat (102-106) y están en disposición de cerrar la eliminatoria en el siguiente partido en su propio pabellón. Ben Simmons sigue pareciéndose por encima de lo creíble a LeBron James en su forma de gobernar los encuentros. Frente a la mejor versión de Dwayne Wade (25 puntos del legendario escolta), el novato de los Sixers entregó 17 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias, un nuevo triple doble, junto con cuatro robos de balón. La mejor de las eliminatorias de primera ronda está a punto de terminar antes de lo previsto porque los de Philadelphia han acelerado su maduración. 

Quienes ya están esperando rival en las semifinales de la Conferencia Oeste son los New Orleans Pelicans, que completaron la demolición de los Portland Trail Blazers (131-123; 4-0 en la eliminatoria) con una exhibición del dúo más imparable del momento: Anthony Davis (47 puntos, 11 rebotes) y Jrue Holiday (41 puntos, 8 asistencias). La eliminación deja muy tocados a los Blazers, cuyo tercer puesto del Oeste en temporada regular se ha revelado un espejismo. Esta versión actual del equipo es incapaz de prosperar en playoffs y en los despachos tendrán que decidir si les vale la pena insistir en Lillard y McCollum o deben buscar otras fórmulas. La duda del resto de franquicias es otra: ¿cómo se frena a Anthony Davis?

No Hay Más Artículos