Matt Barnes, que dejó de ser jugador profesional de baloncesto esta misma temporada y ahora (jamás lo hubiésemos sospechado) se dedica a ensalzar la marihuana, era uno de los tipos más duros de la NBA. Lo sabía bien Derek Fisher, con el que compartió vestuario en Los Ángeles Lakers a principios de esta década. Pero eso no impidió al base del famoso triángulo ofensivo de Phil Jackson rondar a Gloria Govan, la exmujer de Barnes. Hoy, esa relación va a terminar en un nuevo casamiento, después de que Fisher, rodilla en tierra, haya hecho su proposición de matrimonio y ella haya respondido que sí

Lo más relevante, es que lo hacen con la bendición del exmarido. Y es que un día de octubre de 2015 el tatuadísimo escolta se encontró a su antiguo compañero en casa de la madre de sus dos hijos y hubo más que palabras. Otras versiones dicen que se enteró de que estaba allí y recorrió 150 kilómetros en coche solo para ajustarle las cuentas. Aunque ninguno de los implicados quiso contar el detalle de lo sucedido, sí se supo que hubo más que palabras entre los dos antiguos compañeros de vestuarios. A pesar de no presentarse cargos, la liga tomó nota y Matt Barnes fue suspendido por dos partidos. 

Lo más parecido a un atestado de la noche de autos fue una publicación del que fuera aguerrido defensor en equipos como Magic, Lakers o Clippers en sus redes sociales. En ella acusaba a Fisher, que había colgado las zapatillas y cogido la pizarra de entrenador en los New York Knicks, de que “fue por mi espalda, enredó con mi ex, fue pillado, fue despachado por ser una serpiente, y después huyó para contárselo a la policía y a la NBA en lugar de tragarse la maldita paliza como un hombre y dejarlo estar”. 

Fisher, que se había divorciado de su esposa Candance meses antes, siguió al lado de Govan pese al intento de amedrentarlo y ahora ambos van a comer perdices. 

Quizás en lo telenovelesco del incidente influyó que la propia Gloria Govan era famosa por haber participado en el reality televisivo Basketball Housewives. Derek Fisher, que tuvo un paso discreto como entrenador en los Knicks, se lamentaba tiempo después del revuelo que causó todo aquello. En declaraciones a Bleacher Report especulaba con que su mala relación con Matt Barnes podía afectar sus opciones de volver a trabajar en la NBA: “Todo aquello me dice que el negocio que amé y en el que amé estar quizás no es un sitio para mí”. 

Pero eso fue en 2017. Un año después, Matt Barnes ha dado su bendición la feliz pareja. En una nueva publicación en sus redes sociales que ya ha sido borrada, pero que recogió la web de USA Today, habla de cómo ha aceptado el enlace por sus hijos: “Ellos lo quieren, así que yo lo quiero también. A pesar de no ver las cosas igual con Derek al principio, él y yo estamos de acuerdo ahora y hablamos semanalmente sobre Isaiah y Carter. Dicho eso, ¡felicidades por el compromiso!”. 

El amor triunfa. 

 

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