La NBA está viviendo unos playoff en los que se empieza a poner de manifiesto el relevo generacional de la próxima década. Jóvenes como Embiid o Simmons en los Sixers, o Mitchell en los Jazz así lo reflejan. En los Celtics estaba ocurriendo algo similar. Con las lesiones de Hayward, ya a principio de curso, y más tarde la de Irving, Jaylen Brown y el novato Tatum estaban tirando del carro de un equipo que iba al límite para aguantarle el ritmo a unos Milwaukee Bucks agarrados a Middleton y Antetokounmpo.

Eso cambió en el quinto partido, en el que por fin apareció una de las estrellas verdes… y también de la liga. Al Horford, que estaba pasando inadvertido hasta el momento, dio un paso al frente para prender la épica del Garden y poner el 3-2 en una eliminatoria que cada vez pinta más a resolverse en el séptimo partido.

Fueron mejores desde el principio los Celtics, que después de un arranque algo atascado terminaron el primer cuarto con ocho puntos de ventaja. Liderados por el pivot dominicano, que terminó con 22 puntos y 14 rebotes, el equipo de Brad Stevens supo defender esa distancia ya hasta el final del encuentro, a pesar del arreón final de unos Bucks a los que el partido se les hizo corto.

El vencedor de esta eliminatoria ya tiene a su rival esperando, que no son otros que los Philadelphia 76ers, ya en semifinales después de imponerse 4-1 a los Heat. Es un resultado engañoso, de todas formas, no tanto por el hecho de que los Sixers sean mejor equipo, que lo son, sino porque la franquicia de Miami ha rendido mejor de lo esperado y todos los encuentros han estado igualados durante gran parte de los minutos.

También el quinto, en el que la posibilidad de cerrar la serie hizo que los locales empezaran con muchos nervios. Nervios y gran cantidad de pérdidas de balón que mantenían a los Heat en el encuentro. La baraja se rompió en el tercer cuarto, cuando Simmons y Embiid se serenaron y empezaron a encontrar a Redick en el perímetro. El veterano escolta sigue siendo uno de los tiradores más fiables de la NBA y se fue hasta los 27 puntos con 5 de 10 en triples.

No le dio para más tampoco a los San Antonio Spurs, que después de lograr el triunfo del honor cayeron en el quinto frente a los Warriors. No tuvo mucha historia el duelo entre dos equipos que ahora mismo están a una distancia sideral. Los de Kerr ni siquiera tuvieron que mostrar su mejor versión y entre Kevin Durant, Draymond Green y Klay Thompson liquidaron el choque y empezaron a pensar ya en los Pelicans.

Se abren ahora muchas incógnitas en el futuro de los Spurs. Crecen los rumores de traspaso alrededor de Leonard y varios veteranos podría haber asistido ya a su último rodeo. Uno de ellos Manu Ginobili, que una vez más ha vuelto a demostrar su carácter en esta serie y así se lo reconocía el entrenador rival, un Steve Kerr que compartió vestuario como jugador en San Antonio.

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