La primera ronda de playoff de la NBA estaba amenazando con el nacimiento de una nueva estrella de la liga. Porque Donovan Mitchell ya había dejado muestras de lo que podía ser durante la temporada regular, pero esta serie ante los Oklahoma City Thunder acaba de confirmarlo ya no como una promesa, sino como uno de los mejores jugadores del momento. El rookie se fue hasta los 38 puntos en el sexto partido para eliminar a Russell Westbrook, Paul George y compañía.

Lo hizo además con el mérito de tener que echarse el equipo a la espalda por la lesión de Ricky Rubio. En el mejor momento de su carrera, el base español apenas pudo disputar los primeros siete minutos por unos problemas musculares. Lo notaron los Jazz, a los que les costó reponerse del golpe y fueron a remolque durante toda la primera parte.

Todo cambió tras el descanso. La dirección de Ingles, que cogió el relevo del base, y el acierto de Mitchell, 22 puntos en el tercer cuarto, hicieron despegar a los Jazz. Westbrook mantuvo a los suyos en el encuentro con una actuación similar a la del quinto partido. Pero entre que estuvo menos acertado y que esta vez Paul George, 2 de 16 en tiros, no lo acompañó, se quedó corto en una polémica secuencia final que explica la impotencia de OKC, con seis posesiones consecutivas falladas.

Menos épica necesitaron los Torontoo Raptors para dejar en la cuneta a los Washington Wizards, aunque casi siempre fueron por detrás en el marcador. Con el habitual trabajo en equipo y los secundarios aportando desde el banquillo, un espectacular Kyle Lowry se encargó de cerrar la eliminatoria en el último cuarto. Una eliminatoria que deberían haber resuelto antes, pero que al final le ha servido para quitarse de encima el peso de los fracasos recientes en playoff.

Y de las tres series que podían quedar decididas ayer, el Cavaliers – Pacers será la única que se vaya al séptimo encuentro. Porque así lo quiso Oladipo. Ya había avisado tras el triunfo de Cleveland en el quinto encuentro: “¿El ganador sigue siendo el primero que llegue a siete, no?”. El escolta firmó un triple-doble con 28 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias para ganarse la oportunidad de destronar a Lebron James en su casa.

Poca historia tuvo el encuentro. Dos cuartos y medio, para ser exactos. El acelerón de los Pacers tras el descanso no tuvo respuesta por parte de los Cavaliers, que tiraron la toalla tras el parcial de 35-20. De hecho, el último periodo sirvió únicamente para prepararse de cara a la batalla final, con mucho descanso para los titulares como así demuestran los minutos de Lebron (31 minutos), único jugador al que Lue le dio más de media hora de juego.

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