Con 35 victorias y 47 derrotas, Los Ángeles Lakers terminaron la temporada regular de la NBA en el puesto 11 de la Conferencia Oeste, sin ninguna opción de alcanzar los playoffs. Sin embargo, la franquicia californiana se perfila como una de las ganadoras de las eliminatorias pese a no haber competido en ellas. Pocas victorias mayores habría que hacerse con los servicios de LeBron James y Paul George. El loco plan que la rumorología de la competición apuntaba desde el pasado verano ha dejado de ser un delirio para convertirse en una posibilidad con fundamento real conforme se han ido conociendo los resultados de primera ronda.  

Desde que Magic Johnson tomó las riendas de una franquicia declinante y a la deriva durante el estertor profesional de Kobe Bryant, se propuso restituir a la mayor brevedad la gloria del equipo púrpura y oro. Para eso situó al exagente de La Mamba Negra, Rob Pelinka, como mánager general y junto a él ha ido allanando el terreno para que los Lakers dispongan de margen salarial suficiente para acompañar a sus jóvenes talentos, Brandon Ingram, Lonzo Ball y Kyle Kuzma. “¿Dos tipos de contrato máximo este verano? ¿Uno este verano y otro el siguiente? ¿Repartir el espacio salarial e ir creciendo desde este núcleo joven? Nos encontramos en una gran situación?”, se relamía recientemente Pelinka en declaraciones para Sports Illustrated

Paul George ha pasado de ser la figura de los Indiana Pacers a una nota a pie de página más para Russell Westbrook en la decepcionante eliminación en primera ronda de Oklahoma City Thunder. Los 43 lanzamientos del vigente MVP en el último y decisivo partido ante Utah Jazz  (la tercera cifra más alta de tiros de un solo jugador en un partido de playoffs en 50 años) hablan de una tendencia al hero/zero-ball que la franquicia no es capaz de corregir. 

Mientras tanto, LeBron ve cómo tiene que luchar un séptimo partido frente a Indiana, la misma franquicia que hace un año laminó 4-0 con una superioridad insultante. Los mismos Pacers que tras caer entonces ante Cleveland dejaron ir a Paul George a OKC cambio de los más que aprovechables despojos de Westbrook, Victor Oladipo y Domantas Sabonis. Unos secundarios devenidos en figuras de un rival que se le está estomagando a unos Cavaliers que solo The King es capaz de sostener

De algún modo, el pasado verano los caminos de James y George comenzaban a entrelazarse sin que ellos lo supieran. Ambos son objetivos declarados de Los Ángeles Lakers y los agentes libres más apetecibles del próximo mercado de la NBA. Con el discurrir de los actuales playoffs, apenas queda nada que le diga a ambos jugadores que no puedan lograr al menos los mismos modestos resultados que ahora a la sombra del letrero de Hollywood, en un clima más benigno, en la ciudad de las estrellas y a la orilla del Pacífico. 

En alguna mansión de California, Magic Johnson sonríe. 

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