“No fuimos capaces de ganar fuera de casa, pero llevamos la serie al séptimo partido. Muchos en el vestuario nunca habían estado en un partido decisivo. Es una nueva experiencia. Ahora sabemos lo que hace falta para ganarlo”. Con gesto serio, Giannis Antetokounmpo intentaba extraer una lección de lo que acababa de suceder en el Boston Garden, donde los Celtics acababan de derrotar a sus Milwaukee Bucks con un marcador de 112-96. El fenómeno griego fue incapaz de sobreponerse al plan que Brad Stevens, el entrenador local, ideó para limitarlo y fue Al Horford quien prevaleció para conducir a los verdes a las semifinales de conferencia. 

Giannis solo anotó siete de 17 tiros de campo y acabó con 22 puntos. Khris Middleton intentó acudir al rescate con 32 tantos y Eric Bledsoe sumó 23, pero fue insuficiente para cambiar el signo de un encuentro decidido desde el primer cuarto, cuando Boston se distanció 30-17. Horford y un determinante Terry Rozier aportaron 26 puntos cada uno. En el caso del sorprendente base, convertido en un más que decente sustituto del lesionado Kyrie Irving, 12 de los tantos llegaron en el último parcial del partido y sirvieron para mantener a raya a los Bucks. Tal fue el rendimiento de Rozier, que acabó recibiendo elogios de Bledsoe, quien lo había menospreciado al inicio de la serie. “Me saco el sombrero”, dijo el de los Bucks para enterrar el hacha de guerra. Ambos se dieron un abrazo sobre el parqué.

El público del Garden aplaudió con furor la victoria, anticipando la resurrección de un duelo clásico de los años 80, cuando Larry Bird y Julius Erving partían la pana en la Conferencia Este. Los Celtics se enfrentarán a los emergentes Philadelphia 76ers en la próxima ronda. A los Bucks les aguarda un verano de reflexión porque un talento como Antetokounmpo no se puede desperdiciar cayendo en primera ronda

La urgencia que tienen en Milwaukee para satisfacer a Giannis la tenían en New Orleans con Anthony Davis. Los Pelicans aplacaron dudas cuando arrasaron a los Portland Trail Blazers en primera ronda. Pero los Golden State Warriors en segunda ronda son un hueso mucho más difícil de roer. 

Los vigentes campeones se impusieron a los Pelicans 123-101 todavía sin el concurso de Stephen Curry, que está a punto de regresar de su lesión. El 41-21 del segundo cuarto dejó el partido visto para sentencia ya al descanso. Ni Rajon Rondo ni Jrue Holiday se parecieron a su versión de la ronda anterior, así que la defensa de los Warriors pudo concentrar sus esfuerzos en Davis, que hizo nueve de 20 en tiros, para acabar con 21 puntos. 

Los Warriors salieron con Andre Iguodala y Nick Young como titulares para dejar a Draymond Green como baluarte interior y supervisor de la defensa. Este respondió de manera magnífica, con un triple doble de 16 puntos, 15 rebotes y 11 asistencias, completado con tres robos y dos tapones. Klay Thompson y Kevin Durant se encargaron de decidir en el aro rival, con 27 y 26 tantos respectivamente. 

En el primer partido de segunda ronda, el equipo de Steve Kerr se volvió a parecer a sí mismo y esa es la noticia que no querían oír el resto de aspirantes al anillo. 

 

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