LeBron James lleva 13 años sin fallar en una primera ronda de playoffs de la NBA. En su carrera en la postemporada, hasta en 5 ocasiones ha promediado más de 30 puntos, 10 rebotes y 7 asistencias. Ningún otro jugador de la historia de la la liga lo hizo más de una vez. Ningún otro jugador de la historia de la liga ha firmado una línea estadística de 45 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias. Ante los Indiana Pacers, acumuló su partido número 200 en playoffs con al menos 20 puntos, algo que nadie ha igualado. El problema para los Cleveland Cavaliers (y el propio LeBron James) es que semejante animalada le sirvió para ganar por los pelos a los Pacers en la primera ronda de los playoffs de la Conferencia Este.

¿Hasta dónde puede exprimir el equipo de Tyronn Lue a LeBron para volver a su cuarta final de la NBA consecutiva? De no mediar la actuación portentosa del Rey, los Cavs habrían perdido ante los sorprendentes Pacers, liderados por un Victor Oladipo portentoso, que debería ganar el premio al jugador que más ha evolucionado en este año. Nadie daba un duro por los de Indiana tras la salida de Paul George, y los Cavaliers estuvieron muy cerca de perderlo todo. Pero LeBron volvió a echarse el equipo a sus anchísimos hombros, pero a un coste muy alto. Ha jugado más de 40 minutos en 6 de los 7 partidos de la eliminatoria (menos en el sexto, donde los PAcers les dieron una paliza). 

Y se comienza a notar, porque LeBron James tuvo que irse en el tercer cuarto a vestuarios a que le inyectaran suero para hidratarse, porque estaba empezando a sufrir calambres. Una escena tristemente familiar en la carrera de James, cuando se vio incapaz de competir normalmente ante los San Antonio Spurs en la final que los texanos le ganaron a sus Miami Heat. Los Cavs necesitaron cada uno de los hitos estadísticos de James, que llevaba casi la mitad de puntos de su equipo al descanso y tuvo que batir el récord histórico de robos que tenía Scottie Pippen. Sumen la actuación épica en este partido y el buzzer beater del quinto para mantener la serie abierta.

“Fue una victoria de equipo total”, dijo Tyronn Lue al final del partido 7 contra los Pacers. Es difícil concordar con el entrenador de los Cavs, por mucho que al final Kevin Love metiese dos triples clave y Tristan Thompson reapareciese de su ostracismo para un doble doble que auxilió al Rey. “Sólo quiero irme a casa”, dijo LeBron James en el mismo podio de la sala de prensa, agotado. Ahora le esperan los Toronto Raptors, un viejo conocido en las batallas por el Este en los últimos años. Los Cavs necesitan que alguien ayude a James en algo más que unos minutos, y ahorrarle peso en sus piernas. Hasta los titantes tienen su límite, y LeBron está cerca de encontrarlo.

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