“Uno de mis peores partidos de la temporada”, se excusó LeBron James cuando terminó el partido que los Cleveland Cavaliers ganaron 112-113 a los Raptors en Toronto y que permite a los de Ohio golpear primero en la serie al mejor de siete encuentros. Una de las peores actuaciones de The King incluye, ojo con esto, un triple doble de 26 puntos, 11 rebotes y 13 asistencias y la canasta que envió el partido al tiempo extra. También es verdad que James falló (por poco) el último lanzamiento que podía haber significado la victoria en el tiempo reglamentario. Y eso es lo que reconcome a la estrella, que estuvo inusualmente fallón en los momentos decisivos: solo encestó tres canastas de 15 intentos entre el último cuarto y la prórroga. 

Si los Raptors no ganaron pese a la mala muñeca de LeBron fue porque, por una vez en estos playoffs, los Cavaliers acudieron al rescate de su líder cuando nadie contaba con ellos. Al menos nadie contaba ya con Jeff Green, que lució en todas las facetas y sumó 16 puntos; tampoco con la aparición del mejor Tristan Thompson, 14 puntos, 12 rebotes y una muy necesaria protección del aro propio; y tampoco podían esperar en Toronto que a Jr. Smith y Kyle Korver se les calentase la mano el mismo día: los dos escoltas sumaron un 10 de 18 en triples. 

Frente a ellos, los locales volvieron a parecer incapaces de afirmar su condición de mejor equipo de la Conferencia Este que decía la clasificación de la temporada regular. Los canadienses dejaron escapar una ventaja de 14 puntos lograda en el primer cuarto. Mientras Jonas Valanciunas destrozaba tableros (21 puntos y 21 rebotes), DeMar Derozan y Kyle Lowry (22 y 18 tantos, respectivamente) ejercieron el liderazgo que se les supone. Y aun así los Raptors sucumbieron ante los secundarios de Cleveland cuando el tiro final de Fred VanVleet fue escupido por el aro. 

La decepción era evidente, tanto que Drake, el rapero/celebridad/cheerleader de Toronto pagó su frustración encarándose con Kendrick Perkins, la veterana mole fichada por los Cavs para motivar antes que para jugar y que anoche estaba vestido de calle en el banquillo. A Drake, como a los Raptors, le parece que pueden atreverse a cualquier cosa, pero les faltan más hechos que palabras. 

En las semifinales de la Conferencia Oeste hay que aplaudir el esfuerzo de los New Orleans Pelicans por estar a la altura. Nada se puede objetar a su empeño, pese a caer por 121-116. Esta vez sí, todas las figuras respondieron: Anthony Davis hizo 25 puntos, 15 rebotes y 5 asistencias; Jrue Holiday aportó 24 tantos, ocho rebotes y ocho pases de canasta; y Rajon Rondo sumó 22 puntos, siete capturas y una docena de asistencias. Pero es que los Golden State Warriors tenían a Stephen Curry de vuelta tras su lesión. Y ver salir del banquillo como suplente a uno de los baloncestistas más determinantes del planeta da la medida del reto que suponen los vigentes campeones para cualquier otra franquicia de la NBA. 

Curry jugó como reserva 28 minutos y sumó otros tantos puntos. Habría sido el máximo anotador del encuentro de no estar sobre la pista Kevin Durant. Como el marcador se apretaba, el MVP de las pasadas finales se activó cuando fue necesario. Tras entregar una hoja de seis canastas de 17 tiros en los tres primeros cuartos, Durantula encestó cinco veces en seis intentos y sumó cuatro tiros libres en el último parcial del partido para irse a los 29 tantos. Draymond Green rozó su segundo triple doble en dos partidos de la serie, con 20 puntos, nueve rebotes y 12 asistencias. 

Los Warriors ganan 2-0 la eliminatoria a los Pelicans y presumen del mejor suplente del mundo del baloncesto: Stephen Curry

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