Jamal Crawford tiene una adicción: se llama baloncesto. Al ya veterano escolta de 38 años (aunque su rostro diga lo contrario, porque está igual que hace 15, y su físico liviano y exagaredamente delgado bajo camiseta y  pantalón dos tallas más grandes que la suya se mantenga perfecto) parece que nunca se le acaban las ganas de botar el balón entre las piernas con ese gesto tan natural. Son 82 partidos de temporada regular y ésta, unos de playoffs. No es suficiente porque en cuanto descanse un poco volverá a su Seattle natal para jugar exhibiciones en pabellones a reventar, enfrentándose a jugadores locales, alguna estrella de la NBA y, también, uno de sus hijos ya bastante crecidito. Tal es su hambre de básket que Jamal Crawford, en edad deportiva de jubilación, no quiere sentar la cabeza todavía y buscará su octavo equipo en una carrera ya mítica en la NBA.

El eterno sexto hombre ya le ha comunicado a los Minnesota Timberwolves que no ejercerá su opción para renovar automáticamente por otra temporada su contrato con la franquicia de Minneapolis. Crawford llegó el pasado verano al equipo de los lobos grises para aportar la experiencia necesaria, la capacidad de generar sus propios tiros saliendo desde el banquillo y el liderazgo de uno de los jugadores más respetados por los propios jugadores de la NBA. Su rol fue importante para ayudar a los Timberwolves a su primera clasificación para los playoffs en más de una década. Y a sus 38 años, bajo las órdenes de Tom Thibodeau, con un año más a su disposición si lo quería por 4,5 millones de dólares, tenía todo para alquilar una casa un año más en la fría Minnesota.

En lugar de eso, Jamal Crawford decidió romper ese contrato, y salir al mercado de agentes libres el próximo verano para ver lo que le ofrecen por ahí. Sería el octavo equipo en el que recalaría el tres veces ganador del premio al mejor sexto hombre de la NBA, algo que nadie había hecho antes. Elegido en el draft por Chicago Bulls en el año 2000 (!), pasó por Golden State Warriors, New York Knicks, Los Ángeles Clippers, Atlanta Hawks, Portland Trail Blazers y los Timberwolves. En un mercado donde el dinero escaseará a no ser que seas una superestrella, requiere valor renunciar a 4,5 millones de dólares seguros a esa edad.

Con la intrepidez de quien gusta romper los tobillos de sus rivales y lanzar triples temerarios tras bote, Jamal Crawford quiere seguir haciendo malabarismos con el balón como si fuera una extensión de su cuerpo y, quizás, buscar menos dinero si le garantizan un puesto en un equipo candidato al anillo. Sería la culminación a la carrera de uno de los jugadores más singulares de la NBA, tanto que tiene el récord de partidos perdidos en la historia de la liga. Nadie ha estado en más derrotas que Jamal Crawford, que ha perdido casi 670 partidos en su trayectoria. Y si llega hasta los 40, seguramente superará las 700. Lo que ya ha superado es la frontera de los 100 millones de dólares ganados. No está mal para un suplente…

 

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