Cuando Andre Iguodala comienza a tener protagonismo en los Golden State Warriors es señal de que Steve Kerr se ha cansado de bromas. El técnico de la franquicia californiana ha decidido que ya estaba bien de calentar en estos playoff y en el cuarto encuentro de las semifinales ante los New Orleans Pelicans tiró de su tan temido ‘quinteto de la muerte’. Ese que forman Curry, Thompson, Durant, Iguodala y Draymond Green y que tritura rivales a una velocidad de vértigo. En defensa y en ataque.

El triunfo de Pelicans en la última cita despertó al dragón dormido, que entre la relajación del último tramo de temporada y las lesiones había ido al medio gas, incluso ante San Antonio en la primera ronda. Hasta este domingo, cuando por primera vez recordaron a ese campeón que él año pasado sólo cedió un encuentro en su carrera hacia el anillo.

Los Warriors lograron un parcial de 37-22 en el primer cuarto y otro de 33-19 en el tercero, nada más salir de los vestuarios después de que los Pelicans se acercasen antes del descanso. La tormenta perfecta liderada por Kevin Durant, que acabó con 38 puntos, ni siquiera necesitó de la mejor versión del resto del equipo, más allá del habitual acierto desde cualquier distancia de Stephen Curry.

Con el 3-1 ya empiezan a pensar en la final del Oeste, ese duelo esperado por todos ante los Houston Rockets, que llevan el mismo camino en su lucha con los Utah Jazz. A ellos el toque de atención les llegó antes, con los de Utah robando un encuentro del Toyota Center, pero lo han solucionado mostrándose muy superiores en los dos partidos en Salt Lake City.

Harden y Paul se pusieron el mono de trabajo y controlaron el duelo desde los primeros minutos. Sin ser una paliza, se movieron siempre en los 10 puntos de distancia sin dar ninguna opción a unos Jazz muy mermados. La serie contra los Thunder les salió muy cara y además de perder a Ricky Rubio, que no ha podido jugar ni un minuto, también tienen renqueante a Favors, que en el cuarto partido no salió de titular y sólo estuvo sobre la pista 15 minutos. Y para más inri, perdieron a Dante Exum por un tirón muscular.