Cuando la NBA llega a mayo, se están convirtiendo en tan habituales las exhibiciones de Lebron James como los ridículos de los Toronto Raptors. Cuando parecía que este año sí, que el conjunto canadiense por fin había alcanzado esa madurez para no tirar por la borda en playoff todo lo bueno mostrado durante la temporada regular, los de Casey se marchan por la puerta de atrás, barridos 4-0 por unos Cleveland Cavaliers a los que le costó lo indecible eliminar a los Pacerse en primera ronda.

Porque si bien es cierto que hincar la rodilla ante Lebron James es algo que pueden sufrir todos los equipos, es inaceptable el papel de DeRozan, Lowry y compañía en estas semifinales de conferencia, incapaces de ganar un sólo encuentro a un equipo que depende casi exclusivamente de lo que haga ‘El rey’.

El bloqueo mental durante toda la serie ha sido de tal calibre que en el cuarto encuentro ni siquiera compitieron. Lebron dominó de nuevo y el marcador ya reflejaba al descanso un 63-47. Será una nueva final en el Este para el de Akron. El año que más difícil lo ha tenido, el año en el que más ha tenido que cargar con unos compañeros que, al menos, en esta serie no le han molestado. El año en el que ha agrandado todavía más su leyenda.

Ya esperan final los Cavaliers y tendrán que hacerlo unos días más por la irrupción de un héroe inesperado en la batalla entre Celtics y Sixers. Ni Simmons ni Embiid han cambiado el ritmo de la serie, sino que ha sido T. J. McConnell el arma secreta que se tenía guardada Brett Brown. Con buenos minutos en el último encuentro saliendo desde el banquillo, el técnico de Philadelphia decidió darle la titularidad por Covington en el cuarto partido.

La idea era liberar de responsabilidad con el balón a un Simmons que empezaba a verse superado por la situación. Todo funcionó mejor para ellos desde el inicio. En ataque, pero también en defensa, uno de los grandes problemas para que la eliminatoria llegase 3-0 a estas alturas. El base fue clave para los suyos con 19 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias, también Dario Saric, que se fue hasta los 25 puntos superando el 50 por ciento de acierto en el tiro.

Los Sixers se despegaron en la segunda parte para forzar el quinto partido y, quien sabe, haber encontrado la llave para soñar con una remontada imposible y seguir alargando su bonita historia en los playoff.