Las sensaciones en las finales del Oeste se mueven como si fueran en montaña rusa. Después de un primer encuentro en el tanto Golden State Warriors como Houston Rockets mostraron un gran nivel, el triunfo fue claro para los de California. El segundo fue una exhibición de los texanos, que devolvieron la paliza antes de viajar a Oakland, donde, como en toda buena película, por fin hizo aparición uno de los personajes principales. No estaba siendo una buena serie de Stephen Curry, todavía algo oxidado por las lesiones que le hicieron perderse parte de los playoff, pero el base ha despertado en lo que no hay duda que se convierte en la peor noticia para James Harden y compañía.

Y eso que los Rockets empezaron mejor y Curry no lo hizo nada acertado. Kerr cambió la estrategia defensiva, tratando de limitar lo máximo posible los aclarados para la Barba. Mucha asistencia y buenas lecturas para el candidato a MVP, pocos puntos, algo insostenible en el tiempo ante una defensa del nivel de los Warriors. El parcial del primer cuarto reflejó bien eso, con un 31-22 (54-43 al descanso) que, de todas formas, no hacía presagiar lo que todavía estaba por llegar.

Porque nuestro protagonista, Stephen Curry, seguía tan bloqueado en los primeros encuentros. En ninguno fe ellos llegó a los 20 puntos y había encadenado dos partidos sin anotar más de un triple por primera vez en años. Se fue a los vestuarios en el intermedio con 9 puntos y un 1 de 7 en lanzamientos de larga distancia. Al final del tercer cuarto, su anotación ya era de 25 puntos y no había vuelto a fallar un tiro. Al base le entró el tan conocido ‘síndrome de la mano caliente’ y él mismo se encargó de enterrar cualquier esperanza de reacción de los de Houston, con varias jugadas además que recordaron al mejor Curry.

Más allá de la paliza final, un 126-85 que supone el mejor y peor resultado para ambas franquicias en un partido de playoff, lo que más debe preocupar a los Rockets es que el MVP warrior se haya reencontrado con su juego. Porque si hasta el momento ya les estaba costando contener a Kevin Durant, que de nuevo hizo un buen encuentro, pueden volverse locos si ahora se le suma la imprevisibilidad de Curry.

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