LaVar Ball continúa moldeando el futuro profesional de sus hijos a su antojo. Vale, es su padre y ciertos derechos tendrá. Pero al final, lo que consigue el progenitor más popular y charlatán del baloncesto norteamericano es que Lonzo, LiAngelo y LaMelo sean noticia por las razones equivocadas. Si la temporada pasada le tocó al base de Los Angeles Lakers, esta vez parece que será el turno del mediano en la línea de sucesión. En lo que coinciden ambas historias es el escenario del show LaVar: el draft de la NBA. 

Después de repatriar a LiAngelo y LaMelo tras el infructuoso paso de ambos por la liga lituana, LaVar ha acompañado al primero de ellos en el Professional Basketball Combine, un programa de pruebas para aquellos que ansían subir posiciones en el sorteo universitario del próximo día 22 de junio (por la hora española). El mediano de los Ball se mostró ante los observadores de al menos 20 franquicias de la NBA… y, cómo no, también a los ojos de su padre. 

El caso es que el patriarca de los Ball no ha encontrado una mejor forma de promocionar a sus hijos que comparándolos con la gran estrella de los Cleveland Cavaliers. No sobre los méritos en la cancha, sino sobre sus ganancias. “Lo de Lebron no es nada. Las zapatillas de LaMelo cuestan 400 dólares y las de Lonzo, 500. Si venden un millón de zapatillas en un año les doy todo el dinero, lo que sería entre 400 y 500 millones de dólares sólo con eso. Mis hijos serán los primeros jugadores que ganen 1.000 millones jugando al baloncesto”, pronosticó LaVar. 

Para comprobar si su verborrea surte efecto habrá que esperar a la noche en la que Adam Silver mencione a los elegidos para dar el salto a la NBA. Por ahora, las quinielas no son nada halagüeñas para el clan Ball. Mientras los expertos y aficionados debaten entre DeAndre Ayton y Luka Doncic como posibles número 1 del draft, LiAngelo no aparece en las apuestas de los medios especializados, ni siquiera en la segunda ronda. La única esperanza para él la representarán los ensayos privados que realizará con varios equipos, como los propios Lakers o Golden State Warriors. ¿Conseguirá salvar así el honor de la familia el próximo 22 de junio? 

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