James Harden para empezar y mucha defensa para terminar, esa fue la receta de los Houston Rockets para convertirse en el primer equipo que gana un partido de playoffs en el Oracle Arena, tras de una racha de 16 triunfos consecutivos de los Golden State Warriors. La vida de los texanos en la eliminatoria pendía de un hilo y cuando más lo necesitaban apareció su estrella para sostenerlos e igualar una serie que, como la de los Cavaliers y los Celtics, empieza de nuevo al mejor de tres.

No tuvo nada que ver el desenlace del encuentro con los primeros minutos, un tornado local que resultó en un parcial de 12-0. Nadie en los Rockets era capaz de alcanzar el aro rival hasta que La Barba se echó el equipo a sus espaldas. Un par de triples por aquí, otra asistencia para allá y un espectacular mate en la cara de Draymond Green que acabó por despertar a los suyos.

Así le dieron la vuelta al marcador por primera vez en el partido, con un 34-18 en el segundo cuarto que les permitió irse al descanso con diez puntos de ventaja. Fue la primera vez que consiguieron atascar por completo a la maquinaria de Golden State, que no conseguía esos tiros tan cómodos desde la distancia.

Todo parecía haber cambiado hasta el tercer cuarto. Stephen Curry volvió a entrar en erupción y con la ayuda de Durant y Klay Thompson le devolvieron el parcial para llegar a la recta final del encuentro de nuevo con una ventaja de dobles dígitos.

Pero ahí llegó otro apagón. Todavía hay que frotarse los ojos para creerse que un equipo de tal poder ofensivo se quedara en 12 puntos en un cuarto. Parte de la explicación está en la defensa de los Rockets, que se agarraron a la eliminatoria y defendieron como no lo habían hecho en todos los playoff… en todo el año. Y sin Capela, su gran ancla, dándole a los Warriors de su propia medicina con un quinteto muy pequeño. 

Los dos equipos llegaron exhaustos a los últimos minutos y cada canasta era un milagro. Acertaron más los de Houston, como no, con dos triples de Eric Gordon y Gerald Green que sentenciaron el encuentro, acompañado del bloqueo local que le impidió tomar buenas decisiones en la última posesión. La primera derrota en casa en playoffs desde que Kevin Durant viste la camiseta de los Warriors complica la final del Oeste para los los campeones.

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