En un camino a medias entre sensaciones y resultados, en los últimos años empezaba a crecer en la NBA el pensamiento de que el factor cancha ya no era tan importante como antaño. No puede saberse lo que opinarán todas las franquicias de la liga, pero, al menos, hay una que seguro está encantada de contar con esa ventaja de campo y a la que le debe sus espectaculares playoff. Porque los Boston Celtics volvieron a demostrar que son otros cuando juegan en casa y pasaron por encima de los Cleveland Cavaliers, colocando el 3-2 en la eliminatoria y quedándose a un paso de jugar Las Finales por el anillo.

No era un partido fácil para los de Brad Stevens, inundados por las dudas después de dejar escapar un claro 2-0 con dos encuentros malos en el Quicken Loans. Tampoco era sencillo por las condiciones de ambos conjuntos: un grupo joven e inexperto frente a una bestia legendaria como Lebron James. No importó nada de eso, gracias, en parte, a uno de los más jóvenes sobre el parqué. Jayson Tatum, al que sólo su edad lo revela como rookie, cogió las riendas para devolverle a los Cavaliers la misma moneda que ellos habían utilizado en Cleveland: un inicio demoledor.

Los Boston Celtics dominaron en los dos aros desde el salto, dejando a su rival en 19 puntos al final del primer cuarto. Tatum dirigía las operaciones y Horford, seguramente al que mejor le sentara volver a casa, dominaba la pintura. Recordó al de sus mejores noches tras dos malos encuentros, para terminar con 15 puntos y 12 rebotes.

Lebron James no pudo esta vez tirar del carro para remontar y el encuentro se movió siempre en los 10 puntos de ventaja verde. Al Rey, obligado a un esfuerzo sobrehumano desde que comenzaron las eliminatorias, se le vio agotado y sin respuesta física, como así reflejan sus malos porcentajes desde la distancia y, sobre todo, sus seis pérdidas de balón (que explicó con detalle en la rueda de prensa posterior al choque).

Están contra las cuerdas los Cavaliers, que necesitan salvar dos match ball si quieren volver a plantarse en unas Finales por cuartos temporada consecutiva. No lo tendrán fácil, porque para ello saben que tendrán que ganar un encuentro en el TD Garden, algo que no ha conseguido nadie hasta el momento y donde los Boston Celtics presentan un inmaculado registro de 10-0 en estos playoff.

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