Nunca nadie ha quedado en la historia por victorias morales, pero pase lo que pase en las finales del Oeste, los Houston Rockets pueden considerarse ya como uno de los vencendores de la NBA esta temporada. Porque a falta del desenlace de la serie entre la franquicia texana y los Golden State Warriors, ya han conseguido algo que parecía imposible: tener de rodillas al todopoderoso campeón, ese que desde la llegada de Kevin Durant apenas había concedido un rasguño, sin siquiera sangrar. James Harden y los suyos vencieron en el quinto encuentro y están a un paso de llevarse la bautizada como final anticipada y que está cumpliendo todas las expectativas.

Fue una victoria, de nuevo, cimentada en la defensa. Por segundo encuentro consecutivo consiguieron dejar a la maquinaria de Oakland en menos de 95 puntos. Con Capela y PJ Tucker como abanderados de la fortaleza, los Rockets empezaron con mucha energía, desarbolando a unos Warriors a los que la baja de Iguodala ha hecho más daño de lo que podían esperar.

Y buena falta que le hizo esa solidez atrás a los de Mike D´Antoni, porque no fue el día para los suyos desde la línea de triples, al principal arma de su ataque. Empezaron con un 0 de 6, una tónica que se mantuvo durante todo el partido para acabar con un 13 de 43. Esto lo reflejó mejor que nadie La Barb’, que no anotó ninguno de sus 11 tiros desde la distancia (5 de 21 en tiros de campo), pero que ha encontrado la forma de ser útil para su equipo igualmente.

Debieron resolver el encuentro mucho antes, pero sus continuos fallos desde el perímetro mantuvieron vivos a Curry, Durant y compañía. Pero los problemas ofensivos están siendo también una constante para ellos en estos últimos partidos, en parte por olvidarse de lo que los ha hecho imparables: el movimiento de balón. Bien sea por atasco mental, bien sea por la defensa de su rival, los Warriors dan la sensación de parecer por primera vez una colección de estrellas y no un equipo. Curry fue el único que alcanzó las seis asistencias y KD se quedó sin dar ningún pase de canasta. Otra vez. Y aún así tuvieron tres posesiones para ganar el encuentro, pero ni el suplente Cook, ni Curry acertaron.

Están los de Kerr contra las cuerdas, algo a lo que no están acostumbrados, y tendrán que ganar los dos partidos que quedan si quieren volver a pelear por el anillo. Los Rockets ganaron la batalla, pero habrá que ver si no han perdido algo más importante. Porque Chris Paul terminó el encuentro con una lesión muscular y es duda para el sexto partido. La baja del base complicaría todavía más la épica misión que los de Houston tienen ahora en su mano.

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