Si la NBA es la competición deportiva de mayor impacto global durante todos los días del año es porque nunca deja de producir entretenimiento. Mientras los Cleveland Cavaliers y los Golden State Warriors se preparan para las Finales, una historia tan difícil de creer como apasionante ha venido a animar la actualidad de estos días sin baloncesto. Bryan Colangelo, que es el director de operaciones deportivas de los Philadelphia 76ers; que fue el mánager general de los Phoenix Suns y los Toronto Raptors; que es el hijo del magnate Jerry Colangelo, figura prominente en el baloncesto estadounidense; que es, a fin de cuentas, un destacado ejecutivo en una de las franquicias más fascinantes del momento; tiene una cuenta de Twitter. De hecho, podría tener hasta cinco. Y con esas cuentas anónimas se habría dedicado a criticar a los propios jugadores de los Sixers, a filtrar información táctica y médica del equipo y a cargar contra colegas de profesión.

Una de sus dianas favoritas era Sam Hinkie, su predecesor en el cargo y arquitecto del llamado Proceso, el plan de años de derrotas que sirvieron para acumular talento joven en el draft y que, ya sin él al frente, floreció este año con el equipo convertido en una potencia de la Conferencia Este. Hinkie es una figura de culto para gran parte de la afición de Philadelphia. “No tengo respeto por el martirio de Hinkie porque lo orquestó él mismo a escondidas gracias a todos los blogueros que sedujo con filtraciones”, respondía un tuit de uno de los supuestos perfiles de Colangelo. En otro, cargaba contra Masai Ujiri, su sustituto en los Toronto Raptors, acusándolo de vivir de las rentas de su gestión: “(Los Raptors) se están desmoronando porque no se ha hecho nada para hacerlos mejores”. 

Además, habría deslizado información sobre el estado físico de exjugadores de la franquicia como Jahill Okafor y sobre el preocupante estado del hombro del rookie Markelle Fultz, y, quizás lo más llamativo, críticas al jugador franquicia de los Sixers, Joel Embiid. Después de que Bryan Colangelo fuese criticado por permitir jugar un partido al pívot camerunés que agravó una lesión de menisco, uno de los perfiles tuiteros bajo sospecha escribió: “Joel, eres tan solo un crío, pero ¿por qué no le dijiste a los médicos que te dolían las rodillas antes del partido contra Houston? Te va a costar (y a nosotros) más de nueve partidos y los playoffs“.

“Aunque nunca he publicado nada en las redes sociales, sí he usado la cuenta de Twitter @Phila1234567 referida en la información para seguir la liga y otros acontecimientos. Esta historia me perturba de mucho modos, ya que no conozco ninguna de las otras cuentas que se me han mostrado, ni sé quién está tras ellas o cuáles serían sus motivos al usarlas”, explicó Colangelo en un comunicado dirigido a The Ringer, la web en la que el periodista Ben Detrick publicó una investigación iniciada gracias al soplo de una fuente anónima

El chivatazo alertaba sobre múltiples coincidencias en la forma de escribir del perfil secreto en la red social del directivo y de los otros cuatro perfiles que se le atribuyen y cuya propiedad él niega. Todos ellos, entre otras coincidencias, seguían al hijo del ejecutivo de los Sixers y a sus compañeros de equipo de baloncesto. Además, poco después de que el periodista contactase con la franquicia para preguntar sobre dos de los supuestos avatares anónimos de Colangelo, las otras tres cuentas sospechosas cambiaron su condición pública a privada para que no se pudiesen leer sus mensajes, otro indicio más de la conexión entre todas ellas. 

El asombro es absoluto en toda la liga por las revelaciones que ofrece el reportaje y mientras Bryan Colangelo huye hacia delante negando las evidencias de la información, ya se piensa en cuáles serán las consecuencias que todo esto puede traer para los Philadelphia 76ers. En su día, cuando Kevin Durant fue pillado usando cuentas falsas, se disculpó y siguió hacia delante. Ahora, un rey de las redes sociales como Joel Embiid se está poniendo las botas con el asunto, haciendo un chiste tras otro sobre lo ocurrido. Lo cual no quiere decir que no se lo esté tomando también en serio. El jugador afirma que el ejecutivo lo llamó para desmentir que él fuese el autor de los tuits, aunque advierte: “Tengo que creerlo hasta que no se demuestre lo contrario. Pero si fuese verdad, sería algo realmente malo”. 

Y toda esta bomba, a un paso de que se celebren las cuartas finales consecutivas entre los Cavaliers y los Warriors. Gracias, NBA, por estos momentos. 

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