A falta de 4 minutos para el final del cuarto partido de las Finales de la NBA, LeBron James fue sustituido para ahorrarle el suplicio de los minutos de la basura, después de que los Warriors sentenciasen a sus Cavaliers para cerrar la tercera derrota en cuatro episodios del duelo entre ambos por el anillo de campeón. Se saludó vagamente con sus rivales, con sus compañeros y recibió la ovación de su público de Cleveland. Cuando el partido terminó y con él la temporada de la NBA, se fue discretamente a vestuarios, para enfundarse en bolsas de hielo, cuidarse la mano rota que nadie sabía que tenía y comenzar a enfrentar la tormenta que se avecina: ¿Dónde jugará LeBron James la próxima temporada? ¿Fueron estos sus últimos minutos con la camiseta de los Cavs antes de dejar el equipo de su estado natal por segunda vez?

“No tengo una respuesta para eso ahora mismo. Mi prioridad será mi familia”, dijo LeBron tras la confirmación de su derrota ante los Warriors. Con 15 temporadas a sus espaldas, 8 Finales consecutivas, una carga física tremenda a sus espaldas y un rendimiento sorprendente para todos esos parámetros, nadie duda que James es el mejor jugador de la NBA y la discusión histórica de si es mejor que Michael Jordan ya no suena a locura. Pero el Rey necesita luchar por ganar el anillo, hacer frente a un equipo intratable como los Warriors. Parece improbable que los Cavaliers, su dueño (con el que no tiene relación tras el despido del manager general David Griffin) y una plantilla muy cara y con escaso talento se lo puedan garantizar.

LeBron James tiene hasta finales de mes para decidir si ejerce su derecho a renovar su contrato con los Cavaliers por una temporada más o si es agente libre. Todo el mundo apuesta por lo segundo: que LeBron busque un equipo para seguramente otras dos temporadas en las que formar una alternativa a los Warriors. ¿Quiénes pueden afrontar la operación de contratar por dos años y unos 30 millones de euros al mejor de la NBA con garantías de luchar por el anillo? El primero en la lista de candidatos es Philadelphia Sixers. El equipo liderado por Joel Embiid y Ben Simmons es joven, con muchos contratos aún de novatos y un proyecto a largo plazo. El problema es que se acaban de quedar sin presidente por el escándalo tuitero de Colangelo, y que LeBron James y Ben Simmons parecen ocupar el mismo espacio vital en una  cancha de baloncesto.

El segundo aspirante es Los Ángeles Lakers. Se supone que LeBron James lleva al menos un año preparando su desembarco en el Staples Center seduciendo por el camino a Paul George. Los Lakers tienen el dinero, los jugadores jóvenes y el glamur para ofrecerle a LeBron todo lo que necesita. James tiene dos casas en la ciudad, en barrios donde la presencia de un hombre negro es tan extraordinaria como ver a un unicornio. El tercer equipo que suena como destino para LeBron es Cleveland Cavaliers. Sólo el factor sentimental haría ahora mismo prolongar la relación de James con su casa.

Hay, sin embargo, alguna opción más si LeBron James decide renovar sólo para pergeñar un traspaso que le reporte algo de vuelta a los Cavs. Y ahí se abre alguna vía interesante. La que más, la de Boston Celtics. El equipo entrenado por Brad Stevens y producido por Danny Ainge tiene jugadores jóvenes y alguna elección en el draft para darle material a los Cavs para reconstruir. Y LeBron tendría a al menos tres de los Gordon Hayward, Kyrie Irving, Jaylen Brown, Al Horford y Jayson Tatum para buscar el anillo. Y a lo lejos también estarían los San Antonio Spurs, el proyecto deportivo más respetado de la NBA y donde LeBron jugaría a las órdenes de un entrenador que sí parece respetar. La temporada de la NBA acaba de terminar, y la temporada acaba de comenzar.

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