La vida gangsta que persigue al multimillonario Zach Randolph a pesar de sus casi 20 años de carrera en la NBA ha alcanzado su cota más violenta. En su natal localidad de Marion (Indiana), el hermano del veterano pívot ahora de los Sacramento Kings fue abatido a tiros a las afueras de un bar, en la madrugada del sábado. Roger Lee Randolph, de 35 años, llevaba tentando a la suerte desde hace tiempo. Su fortuna terminó en uno de esos episodios en los que en ocasiones le acompañaba su famoso hermano mayor, que no escapa de un amplio historial de situaciones delictivas.

Roger Lee Randolph apareció muerto entre dos coches en la madrugada del sábado. Nadie sabe exactamente qué pasó ni cómo, pero el hermano de Z-Bo tenía varias heridas de bala. Era al menos la tercera vez que este conocido de la policía de Indiana se veía involucrado en un tiroteo. En el 2005, fue condenado a tres años de cárcel por un tiroteo en un club nocturno de Marion, cuando estaba junto a su hermano Zach Randolph, que salió sin cargos del asunto. El pasado mes de septiembre, Roger Lee escapó de la muerte por poco, cuando otro conocido de la policía local, Kyle Johnson, dejó un vehículo de Randolph lleno de agujeros de bala.

Una persona tuvo serias heridas en la cabeza en aquel suceso. Menos de un año después, Roger Lee Randolph no tuvo la fortuna de esquivar la bala. Tanto él como su hermano Zach tienen un pasado conflictivo en Indiana. Una vida de la que el veterano de mil batallas en la NBA no ha acabado de escapar. En el pasado mes de agosto, Zach Randolph se presentó en un bloque de edificios para vender una importante cantidad de marihuana, como si fuera una película sobre la dura vida de los barrios negros de Los Ángeles. Sólo que el protagonista, en realidad, fue capaz de ganar más de 180 millones de dólares jugando al baloncesto y no tiene necesidad alguna de jugarse la vida o, al menos, un arresto.

Zach Randolph, como su hermano Roger Lee, tiene una amplia ficha policial, con el agravante de que él al menos tenía un don en su vida para salir de todos los problemas que le cercaron en su pobre infancia. Como el pívot que triunfó en los Blazers, en los Grizzlies y ahora marchita en los intrascendentes Kings, Roger Lee destacó jugando al baloncesto en el instituto de Marion. Pero toda la vida fuera de la cancha de baloncesto era dramática. Roger Lee no pudo escapar de todo aquello, pero Zach Randolph sí. De lo que nunca pudo escapar el regordete y zurdo pívot fue del barrio y todo lo que traía consigo. Lo último, la muerte de su hermano.

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